El valencianismo vive a la fuerza una triste y cruda realidad. La afición del seis veces campeón de Liga y del cuarto club de España con más participaciones en la UEFA Champions League sufre en la actualidad a uno de los equipos más pobres en lo deportivo del torneo. Una nueva normalidad, bajo la mayoría accionarial de Peter Lim, peor aún que la anterior. La ‘zona Meriton’, de la que Marcelino volvió a empujar al Valencia CF nuevamente hacia Europa en 2018, ha experimentado una vuelta de tuerca. Ha pasado de las posiciones medias y sin emoción a la angustia de las plazas de descenso.
El empate de la Real Sociedad en Anoeta ante el Atlético de Madrid (1-1) ha dejado la salvación a dos puntos. Aunque lo peor de la jornada sucedió antes. Por la mañana, su triunfo en Sevilla colocó al Levante UD, con un partido más por jugar, a solo tres puntos de igualar a los de Carlos Corberán… y por la tarde, el 1-2 del Girona FC mandó a los valencianistas a posiciones de descenso. Los blanquinegros se sitúan, por tercera vez en el curso, en una de las tres últimas plazas de la clasificación, esas que enviarán a sus ocupantes a Segunda división en la jornada 38 a finales de mayo.
El paso de los años con la administración Lim en el club, y sus restricciones y sinsentidos en la planificación deportiva, han ido consumando la metamorfosis del Valencia CF en una entidad empequeñecida, lejos de los rivales con los que competía durante décadas. La trayectoria de los dos últimos años así lo confirma. Desde agosto de 2024 hasta este mes de enero de 2026 la competición española ha vivido un total de 56 jornadas, y la mitad de ese tiempo la afición ha tenido que pasarlo con el nerviosismo de ver a su equipo en la zona de descenso.
El dato es dramático, revelador del miserable contexto en el que se halla el Valencia. En las dos últimas temporadas de Liga, ha habitado en la mitad de las jornadas (28) en una de las tres últimas plazas del torneo. Y ninguna de ellas, en posiciones europeas. Lo más arriba, de modo esporádico, fue la octava posición de esta campaña tras ganar en casa al Getafe (3-0) en la tercera fecha.
Hace un año, Carlos Corberán tomó a la desesperada las riendas del equipo en el duelo del 3 de enero en Mestalla frente al Real Madrid (1-2). Fue el primero de los 39 encuentros de Liga que lleva entrenando al Valencia con una trayectoria, claramente, descendente. De hecho, los resultados provocan que con apenas 16 puntos en 18 jornadas el hombre que obró el milagro de la permanencia el curso haya pasado a estar seriamente cuestionado por el entorno. Entre los aficionados que el sábado acudieron a recibir enfadados a la expedición tras la abultada derrota de Balaídos se escucharon los primeros cánticos en contra del técnico de Cheste.
Los números, en cambio, ofrecen un mínimo aval a Corberán. Durante las dos últimas temporadas, todavía son más las jornadas en descenso con Rubén Baraja (57 %) como inquilino del banquillo. Lim destituyó al legendario ‘8’ del murciélago tras 16 jornadas en la zona roja en la primera vuelta de la Liga 2024/25. Las otras 12 se han producido ya con Corberán al mando. Finalmente, el ex del WBA sacó el escudo del pozo a principios de marzo después de ganar al Valladolid (2-1) gracias a los goles de Diego López y Umar Sadiq. Hasta ese momento, mientras recuperaba las constantes vitales, el Valencia estuvo nueve jornadas en descenso, a las que hay que sumar las tres en la actual temporada 25/26.
En todo este tiempo, temporada y media, el conjunto valencianista ha sido diez veces colista (ocho con Baraja y dos con Corberán), siete decimonoveno (cuatro con Baraja y tres con Corberán) y 11 decimoctavo (siete con Corberán y cuatro con Baraja). La campaña pasada, el club batió el negativo registro del máximo de jornadas en zona de descenso en una sola temporada, las 24 de la 1982/83. Entonces, el equipo obtuvo la permanencia en la última jornada milagrosamente con el gol de Miguel Tendillo al Real Madrid.
A las 25 jornadas en descenso de la Liga 24/25 se suman las tres de la actual 25/26. Este domingo el equipo ha caído a la antepenúltima posición de la tabla tras una nefasta combinación de resultados, donde el más triste de todos fue el suyo en Vigo, una goleada a manos del Celta. La primera en la era Corberán que no corre a cargo de uno de los tres grandes: Real Madrid, Barcelona o Atlético. Antes, el Valencia descendió a la misma plaza, la 18ª, después del 0-2 en Mestalla del Villarreal el 25 de octubre, y ahí continuó tras padecer un 4-0 en el Santiago Bernabéu a manos del Madrid.
A estas 28 jornadas, la mitad de las 56 jugadas, en zona de descenso, se agregan otras 11 entre la decimoquinta y la decimoséptima plaza; 16 en la antigua ‘zona Meriton’ (entre el décimo y el decimocuarto)… y solo una entre los diez primeros entre ambos cursos.
El drama aún se hace mayor al recordar las últimas veces del equipo del coliseo de Mestalla posicionado en territorio europeo. Desde el 18 de agosto de 2023, cuando le ganó 1-0 a Las Palmas con tanto de Pepelu desde el punto de penalti, no acaba una jornada en posición de Champions… algo que no ocurre en una segunda vuelta desde la época de Marcelino.
La última ocasión en que el Valencia pisó una casilla europea en la tabla data del 15 de abril de 2024, ese día el Valencia ganó en Pamplona a Osasuna y se metió, séptimo, en la hipotética plaza de UEFA Conference League. La realidad actual es bien distinta, la lucha por la salvación vuelve a escena. El objetivo es cazar a la Real Sociedad, decimoséptima con 18 puntos, dos más que los 16 del club sometido a la mayoría accionarial del singapurense Peter Lim, presidido por su hijo Kiat con el mando a distancia y gestionado en la ciudad del Turia por Ron Gourlay, CEO de Fútbol, y Javier Solís, director general.














