Qué gusto da encontrarse con programas como Aria. Hechos con tan buen gusto. Nunca un talent show fue tan exquisito. Testado en varios países, sus cuatro emisiones tienen como objetivo divulgar el mundo de la ópera. De las partituras más populares del repertorio lírico, para acercarlo con delicadeza a todo tipo de públicos. De ahí que se emita en La 1 y no en La 2: para tener una visibilidad más amplia.
La puesta en escena es elegante, y Ruth Lorenzo como presentadora está a la altura de las circunstancias. En su segunda semana de emisión el programa ofreció algunas de las arias más famosas de la lírica en su repertorio tradicional, como O mio babbino caro (Gianni Schicchi), El aria de la muñeca (Los cuentos de Hofmann), Non più andrai (Las bodas de Fígaro), El vals de Julieta (Romeo y Julieta) y Despierta Negro, de la deliciosa zarzuela La tabernera del puerto, que durante esta temporada representó con gran éxito la Peña Lírica Alicantina en el Teatro Principal. Además, los cinco concursantes de esta gala clasificatoria interpretaron juntos el Va, pensiero de Nabucco, acompañados por la Franz Schubert Filharmonia, dirigida por el maestro Tomàs Grau.
Asistir a este caviar televisivo (insistimos en el mérito que tiene que se realice en un canal generalista) es un lujo que debemos saborear. Restan por ver la semifinal y la final. De este modo quedaremos satisfechos y con ganas de más. Sin empacharnos.
La anterior aproximación a la ópera llevada a cabo en la televisión fue la que dirigió y presentó Ramón Gener en This is opera, que lógicamente se ubicó en La 2. Allí también se puede ver El palco, que ofrece obras completas en unos horarios imposibles, a lo largo de la madrugada.
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