Una asesina en serie implacable movida por la venganza que va dejando tras de sí un reguero de cadáveres, en su mayoría hombres ricos y poderosos, y tras sus pasos una agente del FBI que intentará frenar la escalada homicida. Este es el argumento de uno de los mejores estrenos del verano en Hulu, la plataforma adulta de Disney+. «Furious» es una miniserie de ocho episodios que nos narra el juego del gato y el ratón entre la agente y la criminal, en la que han sido inevitables las comparaciones con otra serie estrenada hace casi una década y que supuso un terremoto para las narrativas del thriller en televisión: «Killing Eve».
Sin embargo, sería un error considerar a la nueva producción como un calco o plagio de su predecesora. Aunque ambas parten de un argumento similar, la motivación de sus personajes es totalmente diferente. Para empezar, tenemos la cuestión del tono, ya que mientras la creadora de «Killing Eve», Phoebe Waller-Bridge, optaba en su día por una narrativa en clave de humor negro; en «Furious», su creadora, Elizabeth Meriwether, opta por el estilo del thriller intenso, aunque no falten también esos momentos para la comedia ácida, sobre todo cuando la asesina se recrea en su propia psicopatía. Un rasgo también característico de Villanelle (Jodie Comer).
En Killing Eve, la relación entre la investigadora y su presa se construía sobre un juego de puros contrastes. Eve Polastri (Sandra Oh) era una agente de los servicios secretos británicos atrapada en un trabajo burocrático y aburrido, así como en un matrimonio mediocre y sin emociones. Su vida da un cambio radical cuando se ve inmersa en la caza y captura de la asesina Villanelle a lo largo del continente europeo, que representa todo lo que Eve no tiene. Es la libertad sin ataduras, el caos, el peligro y la adrenalina. Perseguirla no es solo su deber emocional, sino también la vía de escape para su monótona existencia. La serie, que acaba de incorporarse al completo en el catálogo de Netflix, convirtió a su creadora en una de las showrunners del momento, llegando a alcanzar cuatro temporadas, cada una con distintos guionistas, donde los últimos episodios estaban muy lejos de la brillantez de la primera temporada.
En «Furious», la trama salta al urbano escenario de Nueva York. La agente del FBI y la asesina a la que persigue no se complementan la una a la otra, sino que asistimos a una trágica simetría en un sistema donde empezaron siendo víctimas y asumieron roles totalmente diferentes para reaccionar ante la carencia de medios del sistema para protegerlas.
Emmy Rossum, una de las estrellas de «Shameless», interpreta a la agente del FBI Alice Black. Al igual que Eve, ella también está relegada a trabajos burocráticos muy por debajo de sus capacidades. El punto de partida de esta especie de destierro profesional viene marcado por el hecho de haber sufrido violencia machista por parte de su pareja, interpretada por Jake Lacy, uno de los personajes más odiados de la primera temporada de The White Lotus. Una agresión que el resto de los agentes no creyeron y por la que se ganó el desprecio del cuerpo. La meta final de Alice es llegar a la unidad de víctimas de trata y delitos sexuales contra la infancia, una aspiración que nace de la necesidad urgente de reparar lo que el sistema destruye.
Solo su compañero Danny (Scoot McNairy) la apoyó y eso también ha provocado su caída en desgracia. Es este compañero quien reclama a Alice para que le ayude a atrapar a la que parece ser una asesina en serie, que ya ha cometido varios crímenes con el mismo modus operandi, pero sin que aparentemente exista conexión entre las víctimas. Mientras Eve intentaba huir de su rutinaria vida, Alice no solo quiere rehacer la suya y enfrentarse a sus temores, sino que cree que su propia experiencia puede ayudarla a evitar nuevos casos como el suyo. Esta actitud le da una sensibilidad especial a la hora de interrogar a sus víctimas.
A medida que vamos conociendo más datos sobre Catherine, la asesina, nos damos cuenta de que ella es también una víctima, que ha emprendido una misión suicida de venganza, en la que pretende impartir justicia con su propia mano, tras ser obligada a prostituirse con tan solo quince años y ver la muerte de su mejor amiga. El papel de la asesina está interpretado por Lola Petticrew, actriz que el año pasado ya destacó por “No digas nada” una miniserie que abordaba el conflicto del IRA. Villanelle disfrutaba matando a sus víctimas, Catherine también ha encontrado placer en esa violencia, pero para ella es una manera de impartir justicia. En algún momento dejó de ser víctima para convertirse también en monstruo.
No sabemos si «Furious» dará para una sola temporada o el éxito hará que Hulu pretenda alargarla para seguir explotando el filón. Aunque hay que tener en cuenta que el formato de las miniseries de su creadora ha dado muy buenos resultados para la cadena. Ahí tenemos como botón de muestra “Dropout” o “Dying for Sex”, dos de sus últimos éxitos televisivos. Furious ya ha marcado distancias con «Killing Eve» y no tendría por qué cometer sus mismos errores.
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