La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha condenado este martes a nueve meses de cárcel por un delito de atentado a agente de la autoridad a los dos hombres que golpearon a cuatro policías por echarles de una churrería de Moya en la que estaban causando estragos el tres de octubre de 2020. El tribunal ha dictado una sentencia a viva voz a la vista del acuerdo alcanzado por las partes antes de arrancar el juicio.
Los penados Jorge O. L. y Carlos O. L. presentaron una denuncia entrecruzada contra los tres guardias civiles que intervinieron en el establecimiento, en la que les acusaban de intentar quebrantar su integridad corporal haciendo uso de los grilletes y de obligarlos a desnudarse con la intención de humillarlos. Trataron de alegar que estos hechos se produjeron durante el traslado en vehículo policial y en la propia comisaría mientras hacían ejercicio de sus funciones, pero justo antes de celebrar la vista oral retiraron las acusaciones.
Su comportamiento les valió un reproche del magistrado ponente, Miguel Ángel Parramón, que les indicó que con este tipo de altercados «no van por el buen camino«. Finalmente, reconocieron los hechos y se beneficiaron de una rebaja de la pena solicitada al inicio, de dos años de cárcel, tras aplicárseles una circunstancia atenuante de reparación del daño por indemnizar a los perjudicados en una cuantía de 30.000 euros.
El tribunal les lanzó un reproche y señaló que «no van por el buen camino»
El tribunal también accedió a concederles la suspensión de la pena privativa de libertad al reunir las condiciones necesarias para ello, pues la condena es inferior a dos años de prisión, ya han indemnizado a los denunciantes, no cuentan con antecedentes y presentan una situación de arraigo en la provincia. Sin embargo, esta medida esta condicionada a que no pueden volver a delinquir en un periodo de tres años o, de lo contrario, entrarían en un centro penitenciario para cumplir los meses de condena.
Los penados reconocieron que accedieron al local durante las horas centrales del día y, tras beber alcohol, empezaron a molestar a los clientes y trabajadores. Su actitud provocó que la policía acudiera en varias ocasiones para expulsarles, aunque el enfrentamiento terminó de fraguarse sobre las 20:00 horas.
Enfrentamiento por la expulsión
En ese momento, Jorge O. L. ignoró las órdenes de los agentes, volvió a entrar a la churrería y le dio un puñetazo al guardia civil que le intentó echar. Un policía local de Moya trató de detenerlo, pero este le agarró de la ropa y se zafó haciéndole caer al suelo.
Una vez en el exterior, dos guardias civiles lo redujeron y le pusieron los grilletes, pero él trató de huir lanzándole una patada en la rodilla a uno de ellos. Su acompañante Carlos O. L. se acercó en ese momento y pateó al cuarto agente.













