Mallorca tiene muchos veranos dentro del mismo verano. Está el de las playas, el de las terrazas frente al mar, el de los pueblos de interior, el de las calas escondidas y también el de esas excursiones que permiten redescubrir la isla desde otro punto de vista. Para quienes buscan ideas diferentes, cómodas y con sabor mallorquín, la costa norte vuelve a ser uno de los grandes escenarios de la temporada.
Entre los planes que más encajan con los meses de calor destacan dos propuestas con salida desde el entorno de Sóller: una excursión en barco con baño y tobogán acuático para lanzarse directamente al Mediterráneo, y la clásica Vuelta a la Isla, una ruta de día completo que combina Tren de Sóller, tranvía, barco, Sa Calobra y Serra de Tramuntana. Dos formas distintas de vivir Mallorca: una pensada para refrescarse y disfrutar del mar; la otra, para recorrer algunos de los iconos más reconocibles de la isla en una sola jornada.
Sa Calobra / .
Un barco con baño y tobogán para escapar del calor
Cuando aprieta el calor, pocos planes resultan tan apetecibles como subirse a un barco, navegar junto a los acantilados de la Serra de Tramuntana y terminar dándose un chapuzón en aguas cristalinas. Este verano, Barcos Azules incorpora una de las propuestas más refrescantes de la costa norte: un paseo en barco desde el Puerto de Sóller con parada para baño y tobogán acuático a bordo.
La excursión está pensada para quienes quieren disfrutar del mar sin complicarse demasiado. No se trata solo de navegar, sino de vivir una experiencia completa: contemplar la costa desde el Mediterráneo, acercarse a algunos de los paisajes más espectaculares del norte de Mallorca y reservar un momento del recorrido para bañarse directamente desde la embarcación.

El baño en aguas cristalinas es uno de los momentos más esperados durante las excursiones en barco. / .
Durante la travesía, el barco recorre el litoral de la Serra de Tramuntana, con vistas a acantilados, cuevas marinas, formaciones rocosas y enclaves como Sa Calobra, Cala Tuent, Sa Costera o Torre Picada. Es uno de esos paisajes que cambia por completo cuando se observa desde el mar, lejos de las carreteras, los miradores y las zonas más transitadas.
El momento más esperado llega con la parada para el baño. Durante unos 35 minutos, los pasajeros pueden nadar, relajarse en el Mediterráneo, practicar snorkel si llevan su propio equipo o lanzarse al agua por el tobogán instalado en la embarcación. Un detalle especialmente atractivo para familias, grupos de amigos y cualquier persona que busque un plan divertido y diferente para un día de verano.
A diferencia de otras salidas por la zona, esta excursión no incluye desembarco en Sa Calobra ni en Cala Tuent. La propuesta se centra en la navegación, el paisaje y el baño desde el barco, lo que la convierte en una opción cómoda para quienes quieren disfrutar de la costa norte sin tener que organizar una jornada completa.

Cala Tuent / .
Vuelta a la Isla: tren, tranvía, barco y Sa Calobra en una sola jornada
Para quienes buscan un plan más completo, la Vuelta a la Isla sigue siendo una de las excursiones más emblemáticas de Mallorca. Su atractivo está en combinar varios de los grandes iconos turísticos y paisajísticos de la isla en un mismo recorrido: el histórico Tren de Sóller, el tranvía que une Sóller con su puerto, una travesía en barco por la costa norte y la visita a Sa Calobra y al Torrent de Pareis.
El recorrido permite atravesar Mallorca de una forma muy especial. Primero, con el Tren de Sóller, un tren de madera inaugurado en 1912 que conecta Palma con el valle de Sóller y que se ha convertido en una experiencia turística por sí misma. El trayecto discurre entre paisajes de interior, túneles, montañas y campos agrícolas hasta llegar a uno de los valles más reconocibles de la Serra de Tramuntana.

La Vuelta a la Isla combina algunos de los transportes más emblemáticos de Mallorca en una sola excursión. / .
Después llega el tranvía de Sóller, otro de los transportes históricos más fotografiados de la isla. El recorrido une el centro del pueblo con el Port de Sóller atravesando calles, huertos de naranjos y limoneros, y termina frente al mar, en uno de los puertos naturales más conocidos de Mallorca.
Desde allí, la experiencia continúa a bordo de un barco de Barcos Azules rumbo a Sa Calobra. La travesía por la costa norte permite contemplar acantilados, cuevas y rincones de difícil acceso por tierra. En la modalidad guiada, la Vuelta a la Isla incluye la combinación de autocar, tren, tranvía y barco, con recogida en distintos puntos y guía durante la jornada.
Sa Calobra y el Torrent de Pareis, una parada imprescindible
Sa Calobra es uno de esos lugares que forman parte del imaginario de Mallorca. La pequeña cala, encajada entre paredes de roca y rodeada por la Serra de Tramuntana, es una de las paradas más esperadas de la Vuelta a la Isla.
Desde allí se accede al Torrent de Pareis, uno de los espacios naturales más reconocibles de la isla. El paseo hasta la desembocadura del torrente permite descubrir uno de los rincones más fotografiados de Mallorca, con una combinación de montaña, piedra y mar que explica por qué esta zona sigue siendo una de las visitas más buscadas cada verano.

El Nus de la Corbata, en la carretera de Sa Calobra, es uno de los tramos más espectaculares y fotografiados de Mallorca. / .
Durante el tiempo libre, los visitantes pueden pasear, comer algo, descansar junto al mar o darse un baño si las condiciones lo permiten. Es una parada que funciona tanto para quienes visitan Mallorca por primera vez como para residentes que quieren volver a un lugar icónico sin tener que conducir hasta allí.
También se puede hacer “a su aire”
Una de las opciones más interesantes de la Vuelta a la Isla es la modalidad “a su aire”, pensada para quienes prefieren organizar el día con mayor libertad. En este caso, la excursión no es guiada y permite escoger el punto de partida, elegir horarios entre los disponibles y pasar más tiempo en los lugares que más interesen, como Sóller, el Port de Sóller o Sa Calobra.
Esta modalidad permite salir desde la estación del Tren de Sóller en Palma, en Plaza de España, o desde Son Sardina, donde se puede dejar el coche en el aparcamiento gratuito de la estación. La propuesta incluye los trayectos de ida y vuelta en los distintos medios de transporte y está pensada para quienes quieren disfrutar del itinerario sin seguir el ritmo de un grupo organizado.
La opción “a su aire” encaja especialmente bien con viajeros que quieren detenerse más tiempo en Sóller, comer con calma en el Port de Sóller o aprovechar la parada en Sa Calobra antes de regresar. Es, en definitiva, la misma esencia de la Vuelta a la Isla, pero con más margen para adaptar el día al gusto de cada persona.

Paseo en barco con baño y tobogán. / .
Dos planes para dos formas de vivir Mallorca
El paseo en barco con baño y tobogán y la Vuelta a la Isla responden a dos maneras diferentes de disfrutar Mallorca en verano. El primero es un plan más ligero, refrescante y fácil de encajar en una jornada de calor: navegar, bañarse y vivir la costa norte desde el mar. Es ideal para familias, grupos de amigos, parejas o visitantes que buscan una experiencia divertida sin dedicar todo el día.
La Vuelta a la Isla, en cambio, es una excursión de día completo. Su valor está en reunir en una sola ruta algunos de los elementos más reconocibles de Mallorca: el Tren de Sóller, el tranvía de Sóller, el barco hasta Sa Calobra, el Torrent de Pareis y los paisajes de la Serra de Tramuntana.
Ambas propuestas tienen un punto en común: permiten descubrir la isla sin depender únicamente del coche. Y eso, en pleno verano, puede marcar la diferencia entre un plan cómodo y una jornada condicionada por el tráfico, el aparcamiento o las carreteras más concurridas.

Tanto residentes como visitantes encuentran en estas excursiones una forma diferente de redescubrir Mallorca. / .
Planes para residentes y visitantes
Aunque estas excursiones suelen atraer a muchos turistas, también son una buena opción para residentes. Mallorca tiene lugares que se han visto muchas veces por carretera, desde un mirador o en una escapada de fin de semana, pero que cambian completamente cuando se descubren desde el mar o a bordo de un transporte histórico.
Ver la costa norte desde un barco, subir al Tren de Sóller, atravesar el valle en tranvía o llegar a Sa Calobra sin conducir permite mirar la isla con otros ojos. Y quizá ahí está la clave de estos planes: no solo sirven para conocer Mallorca, sino también para redescubrirla.
Este verano, entre tantos planes posibles, la costa norte vuelve a ofrecer dos experiencias muy completas: una para lanzarse al Mediterráneo desde un tobogán y otra para recorrer Mallorca en tren, tranvía y barco hasta uno de sus rincones más emblemáticos.









