UN AÑO DE LA DANA EN VALENCIA

Los vecinos y vecinas de la Ribera observan con cautela y recelo el río Xúquer cada vez que se prevé un episodio de fuertes lluvias. Los residentes de los municipios más cercanos a este río conocido como el «devastador» son conscientes de que cualquier incremento de su caudal puede ocasionar inundaciones en sus localidades. Con el fin de revertir esta situación, la Confederación Hidrográfica del Júcar y los ayuntamientos afectados han trabajado durante décadas en el desarrollo de infraestructuras y medidas que permitan proteger a la ciudadanía y reducir los daños. Sin embargo, la catastrófica riada del pasado 29 de octubre supuso un punto de inflexión y abre la puerta a nuevas infraestucturas de protección, que ya ha comenzado a activarse.

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