La dieta del sapo de los socialistas

La primera en llegar al salón de plenos después de las vacaciones veraniegas fue la consejera de Hacienda, Matilde Asián, quien es alérgica a los grandes mogollones, y prefiere la tranquilidad, que en su caso resulta, siempre, algo principesca. Faltaban varios minutos para las diez y media y ya se sentaba en su escaño azul y constelado, sacaba papeles de una carpeta y comenzaba a leerlos y subrayarlos. El siguiente en aparecer fue José Miguel Barragán, portavoz y materia gris del grupo parlamentario de CC, que en verano se había dejado chivita, y tiene ahora aspecto de profesor auxiliar de Epistemología marxista–leninista de la Universidad de Ulan Bator durante la Guerra Fría. No parecía estar especialmente preocupado. Barragán está engalanado de historia parlamentaria, pero es emocionalmente austero y solo transmite ironía y amor por los postres.

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