Zaragoza, una meta de récords en la historia de la Vuelta a España: cierzo, récords y escándalos

Este sábado llega la Vuelta Ciclista a España a Zaragoza en plena celebración de su noventa aniversario. La carrera nació en 1935, treinta y dos años más tarde que el Tour (1903) y veintiséis años después del Giro (1909). Los tres eventos reciben el título de Grandes Pruebas y son las únicas que se disputan durante tres semanas. A lo largo de esos noventa años se han disputado ochenta ediciones -incluida la presente- de las que Zaragoza ha cohabitado en cuarenta y cuatro ocasiones, si bien ha sido meta de cuarenta y nueve etapas ya que tuvo cinco jornadas con doble etapa. La meta de Zaragoza, desde que en 1936 (segunda edición) albergase la victoria del legendario Mariano Cañardo en el velódromo de Torrero, ha sido punto final de insólitas jornadas de ciclismo, de tal modo que ostenta el record de finiquitar la etapa más lenta y más rápida del historial de la carrera. En el caso de la etapa más rápida lo podríamos referenciar igualmente al Giro y Tour. Fue en el año 2001 en una jornada que arrancó en Logroño (179 km) en la que su vencedor, Igor González de Galdeano (ONCE) venció con un promedio de 55,170 Km/h. No se conoce otra etapa a nivel mundial disputada a más velocidad. El secreto estuvo en la complicidad del cierzo que ese día soplaba con tal fuerza que hizo volar a los ciclistas, y Manuel Saiz, genial estratega y director de Galdeano, le hizo poner un 56 de plato en su máquina, algo insólito para la época. Cuando Galdeano decidió atacar a la altura de El Cachirulo, nadie le pudo coger rueda. El enorme adelanto hizo que apenas nadie pudiera aplaudir al ganador de la etapa.

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