El ejercicio físico puede reducir hasta un 30% el riesgo de cáncer de mama, colon, vejiga urinaria, endometrio, esófago y estómago, y casi el 20% el riesgo de mortalidad específica por cáncer. Los datos “más sólidos” hasta la fecha se centran en cáncer de mama y colorrectal, pero este beneficio se extiende a otros tumores como el de próstata y pulmón. Lo recuerda la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) con motivo del Día Mundial de la Actividad Física que se celebra este 6 de abril.