El patrimonio minero de Valga fue este sábado protagonista de la andaina organizada por la Cámara Oficial Mineira de Galicia en la que participaron una veintena de personas, entre ellas la directora de dicho organismo, Arantxa Prado, y el alcalde, José María Bello Maneiro.
El regidor aprovechó para explicar a los caminantes los proyectos impulsados desde el Ayuntamiento para poner en valor este patrimonio y recuperar para el uso público espacios degradados antaño por la acción de la minería.
Participantes en la andaina recorriendo la senda peatonal. / Cedida
Mina Mercedes y Porto Piñeiro se convirtieron en los mayores lagos artificiales de la provincia de Pontevedra. La Mina Mercedes fue una antigua explotación de arcilla a cielo abierto, que se mantuvo activa hasta la década de 1990. Al finalizar su actividad, las aguas subterráneas y la lluvia la convirtieron en la mayor laguna de origen no natural de la provincia.
A su alrededor se acondicionó un paseo de casi un kilómetro, con arbolado, iluminación, áreas de ocio, miradores y pantalanes para uso recreativo. Con el paso del tiempo se formó, además, un ecosistema de gran valor natural, con sauces, alisos y fresnos.
Se estableció, además, una variada fauna avícola, siendo especialmente numerosas las poblaciones de patos y gansos. Su laguna gemela, la Mina Porto Piñeiro, de 5,32 hectáreas de superficie, estuvo también dedicada a la extracción de arcilla para la producción de cerámica y materiales de construcción en las fábricas que existían en el entorno.

La regeneración de la zona permitió el asentamiento de fauna avícola. / Cedida
Actualmente, se encuentra en proceso de regeneración para destinarla a usos sociales y recreativos. Una playa artificial, una piscina, un parque acuático, un escenario flotante con bancadas y sendas peatonales y ciclistas son algunos de los elementos que incluirá esta área de ocio, en la que la inversión alcanza ya los tres millones de euros.
El proyecto global asciende a 14 millones. El recorrido por los senderos que bordean estas dos lagunas permitió conocer la evolución de las canteras originales y su posterior conversión en espacios de valor ambiental y social a través de los comentarios del geólogo Eduardo González Clavijo, que ejerció de guía.
Explicó, por ejemplo, el contexto geológico de estas antiguas minas y el motivo de la riqueza minera de esta zona. «Las arcillas fueron arrastradas por las aguas del Ulla y la confluencia de este con los ríos Valga y Louro favoreció la formación de pequeños lagos en los que quedaron acumuladas», indicó.

En el ámbito de la Mina Mercedes se acondicionó un paseo de casi un kilómetro, con arbolado, iluminación, áreas de ocio, miradores y pantalanes. / Cedida
Es por ello que la extracción de arcilla en esta zona se remonta a más de 2.000 años atrás, con evidencias arqueológicas que apuntan a una actividad prerromana. A finales del siglo XIX y comienzos del XX existieron pequeñas empresas cerámicas, conocidas como telleiras, de las que se conservan restos en Vilar.
Fue en 1921 cuando la empresa Escudero y Cía. construyó una factoría en el lugar hoy ocupado por Urovesa e industrializó la producción de ladrillos, tejas y bovedillas. «En 1927 el control de la fábrica pasó a Novo y Sierra; esta fue la época en la que se produjeron grandes inversiones, como la del cable aéreo hasta el río Ulla”, señaló Eduardo González.
Para conocer más sobre esta infraestructura pionera en la época, los caminantes se desplazaron hasta el embarcadero de Santa Cristina. En el lugar que hoy ocupa el pantalán flotante existió desde 1927 un pequeño puerto fluvial del que partía un teleférico de 800 metros de longitud que llegaba hasta la fábrica.
Algunas torres metálicas y otros vestigios de este funicular aún se conservan también en la zona. Hasta este pequeño embarcadero llegaban por vía fluvial arcillas de Mesía que se mezclaban con las locales para alcanzar una materia prima de más calidad. Se transportaban a la fábrica en el teleférico y los productos acabados se llevaban al puerto mediante este mismo sistema y, desde allí, se distribuían en barco a otros destinos.













