Las exportaciones de crudo desde el estrecho de Ormuz han vuelto básicamente a los niveles normales anteriores a la guerra con Irán, gracias al impulso de los escoltas militares estadounidenses y a la reorientación de flujos a través de tuberías. Así pues, se registró una media móvil de 13,5 millones de barriles diarios hasta el lunes, lo que iguala la referencia previa a la guerra para los envíos por el Estrecho, según datos publicados el miércoles por la compañía Kpler.
Sin embargo, según explicó CNBC, las condiciones de seguridad en el estrecho distan mucho de ser normales. Irán sigue disparando contra petroleros en ataques que en ocasiones son letales.
En respuesta, más del 70% del crudo que cruzó Ormuz en agosto realizó trasiegos de barco a barco frente a la costa de Emiratos Árabes Unidos u Omán, según Kpler. Esto consiste en que etroleros de corto recorrido llevan el petróleo a través de Ormuz hasta el golfo de Omán; allí, la carga se transfiere a otro petrolero que la entrega en Asia.
Este sistema de lanzaderas está protegido por el ejército estadounidense y reduce el riesgo de exposición a ataques de Irán, pero no está claro cuánto tiempo puede sostenerse, dado que depende de la protección militar estadounidense.
Además, los Estados del Golfo no consideran que este “mosaico” de transferencias entre buques y escoltas militares sea un sustituto aceptable a que Ormuz esté abierto, añadió. Las tuberías operadas por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos también están asumiendo gran parte del esfuerzo. Alrededor del 40% del crudo del Golfo evita ahora Ormuz a través de estas tuberías, frente al 17% antes de la guerra, según Kpler.
Asimismo, las tuberías también son vulnerables a ataques. Los saudíes cerraron su tubería Este-Oeste a principios de este mes tras sufrir daños en un ataque con drones lanzado desde Irak. Las cargas se han reactivado en el puerto saudí de Yanbu, en el mar Rojo, señal de que la tubería vuelve a estar operativa.
Por otra parte, los flujos de crudo se mantuvieron resilientes durante la interrupción del oleoducto porque Riad pudo reorientar sus exportaciones de nuevo a través de Ormuz gracias al sistema de lanzaderas protegido por el ejército estadounidense. No obstante, los suministros de petróleo de la región podrían volver a sufrir interrupciones, ya que una diplomacia estancada eleva el riesgo de que se reanuden los combates.















