Amanece en la Puerta del Sol. 48 horas después de que miles de personas recorrieran las calles del centro de Madrid al grito de “Ni una Maricarmen más”, centenares de manifestantes continúan acampados en el kilómetro cero de la ciudad, frente a la Real Casa de Correos. La concentración del pasado sábado, convocada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos para reclamar medidas frente a los desahucios y la crisis de la vivienda, reunió a unas 25.000 personas según la Delegación del Gobierno -300.000, según los organizadores-. Los que resisten permanecen pendientes de la reunión del Consejo de Ministros que tendrá lugar este martes y de un recién bautizado Decreto Maricarmen que el movimiento reclama como respuesta frente a la emergencia habitacional. “La gente se ha visto reflejada en ella. Hasta ahora habían cerrado los ojos como ciudadanos, más allá de compadecerse por alguien si se trataba de algún vecino o conocido, pero la concienciación no ha sido real”, sostiene Rufina Parra (55), portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid.
Nacida en Ecuador, lleva 25 años en España y lidera la campaña contra la empresa Alquiler Seguro por las “cláusulas abusivas”. Parra llegó a Sol el sábado, junto al resto de manifestantes. Y, aunque pasó la primera noche en una tienda de campaña, durmió en casa la madrugada del domingo al lunes. “Necesitaba ver a mi perro y asearme mínimamente. Al volver, esto era otra cosa. Cada vez somos más y estamos más ordenados”, dice, asegurando que exigen un decreto “completo”, nada “tibio”. “Si no se da, escalaremos el conflicto”. “Nos han hecho creer que las personas desahuciadas son criminales, morosos o extranjeros. Se ha inculcado a la sociedad que una casa es un negocio, no un derecho. Hasta que ha llegado Maricarmen y ha hecho que todo el mundo despierte. Tiene 87 años, es española, nunca ha sido problemática y lo único que pide es morir en la casa donde ha vivido toda su vida”, añade.
Rufina Parra, portavoz del Sindicato de Inquilinas, en la Puerta del Sol. / EPE
La portavoz, que vivió el 15M en España, asegura que la filosofía es prácticamente igual en ambas acampadas: “Somos personas hartas. Obreros, obreras, trabajadores que plantamos cara a las injusticias y a la presión y queremos vivir con dignidad. Cuando la gente que lucha y sostiene este país es ninguneada y ve como sus derechos se recortan, salimos a la calle. Rajoy permitió que nos pudieran despedir de nuestros trabajos y Ana Botella abrió las puertas a fondos buitre corrosivos y extractivos, vendiéndoles pisos de protección oficial que habíamos pagado todos con nuestros impuestos. Por eso no queremos un decreto falso, queremos uno real, que incluya una congelación de precios y que los contratos pasen a ser indefinidos, para que haya estabilidad y a nadie le llegue un burofax el día de mañana”.
Rabia y tensión
Mientras, la vida sigue. Por la plaza pasan guías turísticos, que rodean las tiendas de campaña a la vez que explican a hordas de turistas a qué se debe semejante aglomeración. También vecinos, con carros de la compra o mochilas infantiles. Y curiosos. Muchos. Móvil en mano, fotografían y graban cómo empiezan a despertar algunos de los allí presentes. Entre ellos, Carlota y Diego (28), militantes de la Coordinadora Juvenil Socialista. Llevan durmiendo en la calle desde el sábado y presenciaron el desahucio de Maricarmen en primera persona. “Venimos de una semana con mucha rabia y tensión, aunque es el pan de cada día. Hay 44 desahucios al día en nuestro país. Consideramos especialmente grave la intervención de la policía de Marlaska, del gobierno más progresista de la historia, que nos gaseó y apalizó a quienes estábamos poniendo el cuerpo el pasado miércoles”, expresa ella. Ambos consideran la multitudinaria marcha del sábado como inevitable y dejan claro que no se contentan con “llegar al congreso”.

Carlota y Diego, militantes de la Coordinadora Juvenil Socialista. / EPE
“Sabemos que el Real Decreto que se espera para mañana será totalmente insuficiente. Abordará consecuencias concretas y en ningún caso atacará las causas de este problema, como son la acumulación de propiedad y capital en el rentismo y el robo del salario vía vivienda o laboral. No nos sirven medias tintas y esta historia de parches y reformas ya nos la sabemos”, suman. La pareja sostiene que sólo levantarán la acampada si se aprueban tres medidas que creen que podrían estar a la altura de lo que exige la CJS: “La expropiación a todos los especuladores, acabar con la acumulación de propiedad en manos de unos pocos y la planificación con la vivienda. Que todo se construya, rehabilite y planifique en torno a las necesidades de la clase trabajadora”. Carlota, por su parte, defiende que esta acampada es el vivo ejemplo de que la juventud está luchando y “no está dispuesta” a que suceda lo mismo que el ciclo pasado.
Decreto Maricarmen
Frente a las tiendas de campaña, precisamente, aparecen Domingo y Marian, ambos jubilados. No pudieron recorrer el centro de Madrid el pasado sábado y se han desplazado hasta la Puerta del Sol para mostrar su apoyo a los manifestantes. “Estamos aquí por nuestros hijos y nietos, que no podrán acceder a una vivienda como lo hicimos nosotros. Nos da mucha pena. A fin de cuentas nosotros tenemos nuestra casa, la hipoteca pagada y, aunque no nos sobra, vivimos bien. Las nuevas generaciones lo van a pasar peor”, lamentan. El matrimonio se muestra optimista y cree que el Consejo de Ministros de este martes “algo moverá”. “No puede ser que nadie haga nada. Los partidos políticos no quieren quedar como malos, así que intentarán acordar unas medidas mínimas. No sé qué apoyo tendrá eso en el Congreso”, insisten.

Domingo y Marian en la Puerta del Sol. / EPE
Domingo, que confiesa haber animado a sus hijos a manifestarse por sus derechos desde que son pequeños, lamenta que “nunca lo hagan”. “Quiero que se muevan y luchen como nosotros hicimos en los 70, que no se aburguesen. Han vivido bien, sus padres les han apoyado y nunca les ha faltado de nada. Sin embargo, tienen que entender que si uno no lucha por sus derechos, puede que nunca lleguen o se evaporen. Ya era hora de que hubiera un movimiento así en España. Tenemos un gobierno progresista, en teoría, que no hace lo que debe. Se ha acomodado y, si no se ponen las pilas, difícilmente van a plantar cara a la derecha”, zanjan. Comienza un nuevo día en la Puerta del Sol.
Fuente: El Periódico de España















