Llegaba el Sporting al Tartiere catalogando el reencuentro como una final y, en ellas, solo puede haber un ganador. El Oviedo fue mejor en el cómputo global y se llevó el derbi, aupado por un Tartiere que disfrutó de los suyos y por varios futbolistas que ofrecieron una gran versión. Un buen reflejo de lo que fue el partido se encuentra en la comparación de dos de los futbolistas más destacados en ambos bandos en lo que va de campaña. Mientras que Pablo Sáenz creó problemas a la zaga rival constantemente, Juan Otero ni siquiera realizó ningún disparo durante los 90 minutos.
Sáenz, un peligro constante para el Sporting
El navarro y el cafetero pueden ser considerados los jugadores «emblema» en estas primeras semanas de competición, aunque ninguno de los dos pudo dejar su huella en el Tartiere. El plan inicial era el previsto. En clave azul, Sáenz esperaba su momento por la banda diestra, en la que enfrente tenía a un duro adversario como Andrés Cuenca. El «20» azul arrancó muy activo desde el comienzo. Su primer intento fue marca de la casa: partió desde el costado, recortó hacia dentro y su centro con veneno no encontró a Chris Ramos. Y en el minuto 7 ya probó a Yáñez con un potente disparo centrado. Dos pruebas de lo que iba a ser el encuentro.
A unos metros, Otero partía como la gran referencia ofensiva de los rojiblancos. Esta vez lo hacía con un buen socio en ataque como Antonio Casas, pero sus compañeros no eran capaces de llegar a la zona donde el colombiano es letal. Él actuaba más adelantado que Casas para tratar de hacer daño al espacio y muy pronto ya tuvo un fuerte choque con Escandell en una de esas acciones. Siempre con movilidad, Otero buscó constantemente una oportunidad que nunca llegaba.
El Oviedo, más intenso, recibió pronto el premio del gol, pero el guion del partido no cambió en exceso. Sáenz seguía siendo siempre una solución para los de Calero, acertado en la mayoría de duelos. Además, en la noche de ayer, el navarro incluso se atrevió a ser más vertical y con su punta de velocidad puso en apuros a Andrés Cuenca en múltiples ocasiones. Siempre partía por la derecha, pero en alguna que otra ocasión también apareció por la izquierda para seguir confiando en su potente zurda.
Otero se queda sin disparos en el derbi
Antes del descanso, y posiblemente prueba de la frustración, Otero tuvo las suyas con Reina. No fue a más la cosa, pero su suerte no cambiaría en el segundo tiempo. Ni con nuevos socios como Gaspar o Alejo Sarco incrementaría su presencia en ataque. Tampoco ayudó, evidentemente, la expulsión de Gelabert, que dejó bajo mínimos a los rojiblancos en el ataque. El Sporting se fue del Tartiere con muy pocas ocasiones claras y con solo tres remates a puerta, la mayoría inofensivos para Escandell. Otero y Sáenz, que disputaron los 90 minutos, reflejaron las dos caras de un derbi. El primero se fue cabizbajo, frustrado; mientras que el segundo pudo festejar con los suyos un triunfo que puede suponer un punto de inflexión en la temporada.
Fuente: La Nueva España









