Los jugadores de Ia República de Irlanda deliberaron durante horas en su hotel sobre si salir a jugar contra Israel en el duelo de la Nations League. Votaron al final que sí, con un internacional en particular que optó por abandonar la concentración, el portero Gavin Bazunu. Pero no comparecieron como si fuera un partido normal. Saltaron al césped con un brazalete negro en honor «a las vidas perdidas en el conflicto». De Gaza, se sobreentiende. Cuando sonó el himno israelí bajaron la cabeza al unísono. Y después rechazaron estrechar la mano de sus contrincantes. Ni siquiera hubo saludo entre capitanes al decidir quién sacaba de centro ante los árbitros.
El seleccionador de Irlanda, el islandés Heimir Hallgrimsson, dijo una hora antes del encuentro que «ha sido una de las semanas más difíciles para mí como entrenador y supongo que lo mismo ocurre con la mayoría de los jugadores». Hallgrimsson, que en la previa lamentó haber usado el término «genocidio» al referirse a su rival, apareció ante la televisión con derechos con el gesto sombrío. «Hay muchos jugadores que tienen sentimientos encontrados respecto a este partido. Cuando nos encontramos en estas situaciones, esperamos tomar más decisiones acertadas que erróneas, pero nunca se acierta en todo. Me pongo en el lugar de los jugadores; ha sido duro».
La presión sobre el cuerpo técnico y los jugadores para que no disputaran el partido ha sido enorme desde su país. Tanto que la Federación Irlandesa de Fútbol aceptó trasladar de Dublín a Debrecen (Hungría) el encuentro, pero rechazó la cancelación por temor a represalias por parte de la UEFA. Ello puso en una situación compleja a los internacionales, «muy jóvenes la mayoría; tratamos de acompañarlos», señaló Hallgrimsson.
El estadio ofreció una imagen semi vacía, los seguidores irlandeses no viajaron y la televisión del país no envió tampoco a los narradores. Pero en cuanto rodó el balón, sus jugadores salieron en tromba y en nada se colocaron 0-3 en el marcador. Silenciaron a los cerca de 150 seguidores israelís, que hacían todo el ruido posible al inicio de la contienda, exhibiendo sus banderas.
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