Las camisetas verdes han vuelto a ocupar este domingo el centro de Madrid. Alrededor de 10.000 personas, según datos de la Delegación del Gobierno, han salido a la calle en defensa de la educación pública madrileña, en una movilización que ha servido como antesala de la huelga indefinida convocada a partir del próximo 14 de octubre.
Profesores, alumnos, familias, sindicatos y colectivos educativos han participado en una marcha que ha partido a mediodía desde Atocha bajo lemas como «Salvemos la pública» y «Defendemos la pública, defendemos el futuro», entre pancartas contra los recortes y reclamaciones dirigidas al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. La protesta ha avanzado por el centro de la capital con un mensaje común: mejorar las condiciones laborales de los docentes y reforzar los recursos de la enseñanza pública.
La marcha ha desembocado en la Puerta del Sol, donde desde este fin de semana permanece instalada una acampada para reclamar medidas frente a los desahucios y los abusos en el mercado de la vivienda. Durante unos minutos, ambas movilizaciones han compartido escenario en uno de los puntos más simbólicos de la capital, cruzando las reivindicaciones por la educación pública con las protestas por el acceso a una vivienda digna.
Salarios, ratios y segregación en el centro de las reivindicaciones
Entre las principales demandas de los convocantes figura la recuperación de un máximo de 17 periodos lectivos semanales en Secundaria y Formación Profesional y de 22 en Primaria, incluyendo en ese cómputo las horas dedicadas a tutorías, jefaturas de departamento y coordinaciones. A ello se suman la reducción de las ratios de alumnos por aula, una mayor atención a la diversidad y medidas para combatir la segregación escolar.
Las organizaciones convocantes sostienen que la situación se ha deteriorado durante los últimos años y advierten de que la movilización de este domingo no será un episodio aislado. En su manifiesto aseguran que la comunidad educativa lleva “demasiado tiempo soportando políticas que deterioran la educación pública madrileña” y defienden que la huelga indefinida será el siguiente paso para presionar al Ejecutivo regional.
La secretaria general de la Federación de Educación de CCOO Madrid, Aida Sanmillán, ha denunciado durante la protesta que los docentes madrileños han sufrido “una pérdida de poder adquisitivo del 21,9%” desde 2010 y ha reclamado una subida salarial de 600 euros para acercar sus retribuciones a las de otras comunidades autónomas. Desde UGT, Chema Pinto ha puesto el foco en la segregación escolar y ha reclamado una educación pública que garantice la igualdad de oportunidades, al considerar que las desigualdades con las que algunos alumnos entran en el sistema educativo no deberían perpetuarse ni ampliarse durante su etapa académica.
El Sindicato de Estudiantes también ha llamado a las familias a implicarse en la huelga y en las próximas movilizaciones. Su portavoz, Carlos Ochoa, ha defendido que la protesta trasciende al profesorado y al alumnado y afecta, a su juicio, al conjunto de la sociedad por el papel que desempeña la educación pública.
La coincidencia en Sol con la acampada por la vivienda ha reforzado además el carácter social de la jornada. Representantes de Podemos, entre ellos Ione Belarra e Irene Montero, han respaldado ambas movilizaciones y han defendido la protesta en la calle como vía para impulsar cambios tanto en materia educativa como de vivienda. Con la protesta de este domingo, la comunidad educativa entra así en la recta final hacia el 14 de octubre, fecha marcada por sindicatos y asambleas para iniciar una huelga indefinida con la que pretenden trasladar al Gobierno regional una batería de reivindicaciones que van desde la jornada lectiva y los salarios hasta las ratios y los recursos de los centros.
Fuente: El Periódico de España












