Sergio Rollón hizo de la entrega y la determinación los argumentos para conquistar este lunes la Feria de Moncalvillo en San Agustín del Guadalix. El abulense, que ha firmado una notable evolución durante esta temporada, cortó la única oreja de la final al cuarto, el novillo de mayor transmisión de una seria y desigual novillada de Montealto. Emiliano Osornio dejó detalles de su personal concepto, aunque sin terminar de redondear ninguna de sus dos actuaciones.
Osornio se encontró primero con un novillo exigente, con genio y que nunca terminó de humillar. El mexicano dejó un torero inicio de rodillas y trató después de componer ante una embestida poco agradecida. Siempre con intención de embrocarse con el novillo, la labor del mexicano tuvo momentos más que estimables, pero todo lo echó por la borda con la espada y el descabello.
Más noble resultó el tercero, aunque su escasa transmisión volvió a dificultar el lucimiento. Osornio mostró gusto y verticalidad por ambos pitones y fue ovacionado después de un pinchazo y una buena estocada.
Sergio Rollón perdió con el acero la posibilidad de tocar pelo ante el segundo. El de Montealto humilló, aunque tendió a salir desentendido al final de los muletazos. El madrileño consiguió ligar por ambos lados y encontró sus mejores momentos al natural, pero el acero dejó sin premio su actuación.
La oreja llegó en el cuarto, el ejemplar más completo del festejo. Tuvo casta, profundidad y transmisión, y Rollón respondió con una faena planteada desde el mando y la firmeza. Lo sometió por abajo y consiguió las series de mayor intensidad de la tarde antes de que el novillo fuese endureciendo su comportamiento. Rollón mantuvo la apuesta hasta el final y, tras un pinchazo y una estocada, paseó el único trofeo del festejo, que a la postre le sirvió para proclamarse triunfador de la Feria de Moncalvillo.










