En la fachada marítima de A Coruña todavía resuenan los ecos de las ovaciones, vítores y expresiones de asombro de las miles de personas que se acercaron durante el fin de semana a O Parrote para disfrutar de GRAVITEO A Coruña Xacobeo. El festival de deportes urbanos organizado por LA OPINIÓN y Prensa Ibérica con el impulso de la Xunta de Galicia, el Concello de A Coruña, la Diputación y Cabreiroá, así como la colaboración de la Real Federación Española de Gimnasia, la Federación Galega de Montañismo, Tranvías, Honda Galcar y Bico de Xeado, escribió con pluma dorada su primera página en Galicia y dejó a toda una ciudad con ganas de repetir la experiencia en 2027.
El psicobloc conquista la Marina
Sobre el papel, GRAVITEO desembarcaba en A Coruña con el Psicobloc Master Series como gran atractivo y no decepcionó. La pared de 16 metros inclinada sobre el mar llamó la atención de los coruñeses desde los primeros pasos de su montaje. Su altura modificó durante tres días el skyline de la ciudad y su curvatura hacia el agua desafiaba en silencio las leyes de la gravedad, a la espera de que los mejores escaladores del planeta se atreviesen a probarla. «¿Cómo van a subir hasta ahí arriba?», era la pregunta más repetida entre los curiosos y curiosas que no podían evitar alzar la mirada hacia lo más alto de la estructura.
El primero en resolver las dudas de los transeúntes fue el estadounidense Chris Sharma, embajador del evento y referente mundial de esta modalidad de escalada, que probó las vías para comprobar que el recorrido era asequible. Tras él, y después de algunos ajustes en el diseño de la subida, las grandes figuras del psicobloc se armaron de valor y asumieron el reto.
«Lo más importante es no mirar hacia abajo», bromeaban los primeros competidores. La subida, sin arneses, sujeciones, protecciones o redes de seguridad, los enfrentaba a una pared vertiginosa con el mar como único amortiguador ante una posible caída. El horario nocturno de la prueba contribuyó a elevar el grado de vistosidad y, para el momento de la final, miles de personas abarrotaban O Parrote para no perderse ni un detalle de lo que sucedía sobre el muro. Eneko Carretero y Julia Charnourdie se llevaron el oro, pero el verdadero triunfo de todos los participantes fue mantener en vilo a toda una ciudad durante dos horas y media con la mirada fija en las alturas.
Una multitud de público sigue con atención el Psicobloc Master Series. / GUS DE LA PAZ
Talento local en velocidad y búlder
En el reverso del muro de psicobloc se alzaba hacia el cielo la pared en la que algunos de los velocistas más cotizados de España se batieron en duelo en el Open Internacional y Gallego de escalada de velocidad. Quince metros de carrera vertical que hombres y mujeres completaron entre los cinco y los ocho segundos, para gozo de un público que vibraba un poco más con cada ronda. Alejandro Rivas y Sarah Vouaux subieron a lo más alto del podio, con la gallega Nora García Maestu, muy aclamada por sus paisanos, en tercer lugar. «El público ha sido maravilloso, no estamos habituadas a ver tanta gente durante nuestras competiciones», confesaba la campeona francesa antes de recibir la medalla de oro. En el Open juvenil se impusieron Telma Flores e Iván Pacios.
El muro de búlder no destacó por su altura, pero sí por su dificultad. Durante los tres días de competición, el Open cidade de A Coruña obligó a escaladores de todas las edades a dar lo mejor de sí mismos para llegar al top. Vladimir Babin y Elena Ferreiro reinaron en la categoría absoluta; Javi Gento y Aitana Martínez vencieron en la U17; y Mateo Ríos y Lía Queijeiro se impusieron en la U15. Hubo también espacio para la paraescalada, en la que Paula Amado, Joaquín Suárez, Pablo Corrales y Dani Blanco fueron los nombres propios.
Broche de oro sin gravedad
GRAVITEO no solo puso en jaque a la física a través de las subidas verticales. Lo hizo también en horizontal, en la pista de parkour que fue testigo de la resolución del Campeonato de España y un Open Internacional en el que gimnastas de todas las edades, desde kids a sénior, demostraron en O Parrote que se puede vivir sin tener los pies en el suelo. Tanto en la modalidad de speed como en la de freestyle, los giros, las acrobacias y las piruetas despertaron el interés de los transeúntes, a los que les resultaba imposible no detenerse a observar las cabriolas, aunque fuese solo unos segundos.
Ni el calor, ni las caídas, ni las heridas de guerra detuvieron a más de un centenar de participantes que entregaron «hasta la última gota de sudor y energía» para que la Marina se bañase en adrenalina y riesgo. Edu Oliva, Eneko Fernández y, sobre todo, Alicia García, que fue campeona nacional por partida doble, se marcharon como los grandes vencedores de un fin de semana que dejó a más de uno «con la piel de gallina».
Tres días de electricidad, convivencia y descubrimientos, marinados por los foodtracks de Burger Fest, una barra de bebidas de Estrella Galicia o los helados artesanales de Bico de Xeado. GRAVITEO se despidió entre sonrisas, aplausos y agradecimiento, con una promesa, la de volver el próximo año, y una realidad: que A Coruña ya lo está esperando.










