Estaba cantado ¿a qué sí? Lo comenté el mismo sábado, cuando el murciano Pedro Acosta (KTM), de 22 años y bicampeón del mundo de Moto3 y Moto2, categorías en las que arrolló a lo bestia, se fue al suelo, a tres vueltas de ganar la carrera al ‘sprint’ del Gran Premio de Austria, que se disputaba en Spielberg: este chico va a ganar ¡ya! y será campeón del mundo un año de estos.
Ya ha ganado. El ‘tiburón de Mazarrón’ se ha convertido en el 17º piloto español que gana un gran premio de la máxima categoría. La lista la bautizó un tal Àlex Crivillé, que, en Assen, entonces Holanda, ganó en 1992 entre los grandes. Y, a partir de ahí hasta el dominio actual, el motociclismo español no cesa de parir, criar y alimentar campeones en todas las categorías.
56 carreras después de llegar a MotoGP y tras 15 podios previos en los que miró de reojo al ganador, ya fuera desde el segundo peldaño o desde el tercero, esta vez a Acosta le tocó saborear la gloria en el cajón más alto de MotoGP. Lo hizo por derecho propio, remontando desde la quinta posición tras adelantar a Marc Márquez, Ai Ogura, Marco Bezzecchi y Jorge Martín para acabar ganando.
Acosta estrena su casillero en la clase reina y se quita la espina del error del sábado de la mejor manera posible. Atrás queda una sequía de 1071 días desde que ganó por última vez, en Tailandia 2023, en Moto2. Una sequía que es aún más grande para KTM, que no ganaba en MotoGP desde que lo hizo Miguel Oliveira en Tailandia 2022.
«Ha pasado mucho tiempo”, comentó Acosta, sentado en el escalón del escenario de la sala de prensa de Spielberg ante una decena de periodistas españoles. “Es verdad que tampoco ha habido muchísimas oportunidades, pero la de ayer (por el sábado) dolió bastante, sobre todo porque era una realidad que estaba hecha. Hoy (por ayer) me he caído en el ‘warm-up’ (el entrenamiento previo a la carrera) casi por ir nervioso, porque decía: ‘No, no la puedo liar otra vez. No la puedo liar otra vez, porque si la lío…’. Tengo la suerte de tener a Carmelo (Morales, su ‘coach’) al lado, que me ha dicho: ‘Mira, tío, llevas tres años sin ganar y no te va a pasar nada si hoy tampoco ganas. Si la ‘estofas’, la ‘estofas’ y ahí se queda’. Estoy supercontento, porque KTM se lo merecía. Están haciendo todo lo que pueden, incluso sabiendo que nuestros caminos se separan. Es lo que hablamos: es como cerrar el círculo».
Pedro Acosta ducha con Prosecco a Pit Beirer, jefe del equipo KTM. / KTM MEDIA
Es evidente que Acosta, tras esa doble caída de sábado y domingo por la mañana, vivió obsesionado las horas previas a la salida del GP y, probablemente, sí, las últimas tres vueltas, cuando, con ventaja suficiente sobre Jorge Martín (Aprilia), temía “volverla a vcagar”.
«Llegadas esas últimas vueltas, en efecto, me repetía en el casco: ‘Vale, ahora tranquilízate. Vamos a pasar por la ‘chicane’ tranquilamente, sin prisa; la 9 otra vez, que me he caído esta mañana… Sin prisa. Vamos a hacer sólo la curva y a acabar’. Lo del sábado, ya sabéis, fue una cagada mía, perdí por un momento la concentración, y eso era justo lo que me iba repitiendo: ‘Venga, sólo te quedan diez; sólo te quedan nueve’. Estoy supercontento porque la gente de KTM también se lo merecía».
La conquista, enorme, para todo KTM y para el ‘tiburón de Mazarrón’ en particular ha sido enorme. «Ha sido uno de los pocos circuitos en los que la moto ha encajado desde el primer día. Ya fui muy rápido el viernes. Es lo que llevo repitiendo desde que volvimos del parón de verano: que haya, por lo menos, una mejoría cada día. Es verdad que ayer, con el FP2, nos estancamos un poco, porque tampoco era la situación para arriesgar. Pero ha sido más una cuestión de autoconvencimiento, de no parar de creer y pensar que algún día iba a llegar. Ha llegado en el gran premio de casa, así que mejor que nunca».
«Por supuesto que, en las tres últimas vueltas, iba pensando ‘por favor, Pedro, por favor, no la vuelvas a cagar, por favor’ y la verdad es que estaba muy, muy, concentrado, contando las curvas que me faltaban, una a una. Y, al final, todo ha sido maravilloso y he hecho feliz a mucha gente, sí».
Y, cómo no, recordó a sus padres, que, curiosamente, no estaban en Spielberg. “Mis padres están en casa. Hay carreras en las que sube la tensión y esta es una de ellas. Muchas veces es mejor venir con menos gente y que ellos también lo disfruten desde casa, porque yo sé cómo me pongo y ellos saben cómo me pongo. Muchas veces es mejor dejar lo sentimental a un lado y centrarse sólo en lo profesional. Ayer fue un golpe duro para todo el mundo. Incluso yo estaba por la noche en la cama dándole vueltas y me decía: ‘Pedro, por favor, mañana no la líes otra vez. Acaba, aunque sea en el podio o aunque seas cuarto, pero acaba la carrera’. No todos los días salen oportunidades como la de ayer y me dolió mucho tirarla, porque no fue que se me escapara: fui yo quien la tiró. Hoy tenemos que estar contentos».
Y, claro, por supuesto, todo el mundo le preguntó por la divertida celebración, tirando la KTM en el estrechamiento donde se cayó el sábado y celebrándolo con los brazos y los puños al aire desde el asfalto. “Creo que la gente lo ha visto: me he caído ahí donde me caí el sábado. No soy mucho de mostrar estas cosas, porque mi madre no ha criado a un llorón. Pero seguro que KTM hace algo. Ellos saben dónde están aquí los garitos que están bien».

Pedro Acosta posa ante Gottfried Neumeister, CEO de KTM, y Pit Beirer, jefe deportivo. / KTM MEDIA
Y, claro, una vez conquistada la primera victoria, igual vienen más en este apretado final de temporada donde se van a correr siete grandes premios en solo nueve semanas. “¡Ojalá! Entramos en la fase del campeonato en la que KTM y yo normalmente somos muy rápidos. Ahora vamos a Japón e Indonesia. Sobre todo, en Indonesia lo he hecho muy bien en el pasado. En Japón siempre he ido rápido, pero nunca he terminado. Es verdad que Australia nos cuesta más, pero después vamos a Malasia, donde el año pasado estuvimos muy bien. Creo que quedan más oportunidades sueltas. Ya veremos, como siempre, cómo van las Ducati y Aprilia, pero vamos a disfrutar de hoy y ya nos preocuparemos de Japón la semana que viene. Al final, eso es lo que nos ha movido: no dejar de creer».
Su amigo José Manuel Martínez, de Onda Regional de Murcia, le pidió que contase a quién le dedicaba tan sonora victoria. “Se la dedico a todo el mundo, a todos, pero, muy especialmente, a aquellos que no han dejado de creer nunca en mí, en mis posibilidades y en que un día, más pronto que tarde, llegaría este día de champan y flores. Y, por descontado, a todos aquellos que se han comido la mierda de humor que soy capaz de sacar muchas veces. Sí, sí, a ellos especialmente, porque el Pedro Acosta divertido y gracioso es muy divertido y gracias, pero el Pedro Acosta, a veces, es muy desagradable. Pues eso, para ellos esta felicidad”.
Suscríbete para seguir leyendo










