«Desde pequeña, mi tiempo libre siempre eran los caballos, montar, irme fuera a competir…». Ahora, con 29 años, la ovetense acaba de proclamarse campeona de España de fitness en categoría Figure. Durante años, la vida de Bea Silvela transcurrió entre cuadras, pistas y competiciones. Su padre tiene una yeguada y la hípica era mucho más que una afición. Era su mundo. Hasta que un accidente lo cambió todo.
«Tuve un accidente bastante trágico en el que el caballo falleció. Yo me saqué el hombro. Fue terrible a nivel mental». Después de toda una vida a lomos de un caballo, volver a montar ya no significaba lo mismo. «Al plantearme volver a montar era como si me faltara él. Realmente no me motivaba», rememora.
Bea Silvela / LNE
Fue entonces cuando el gimnasio, que hasta ese momento había formado parte de su vida de una manera casi secundaria, empezó a ganar espacio. En 2019 se trasladó a Santander para estudiar Marketing. «Me dije: ‘Como tengo demasiado tiempo libre me gustaría, ya que llevo muchos años en el gimnasio, tomármelo en serio’». Llegaron su primer entrenador y su primera nutricionista. También una etapa complicada.
De los problemas con la alimentación a la recuperación
«Durante todo este proceso tuve vaivenes. No di con una muy buena nutricionista y tuve muchos TCA (trastornos de la conducta alimentaria), muchos problemas con la alimentación». Bea recuerda especialmente una etapa de atracones en la que se sentía en un pozo: «No podía salir de ahí». La recuperación tuvo una parte fundamental fuera del gimnasio: «Trabajé mucho a nivel mental con el psicólogo».
Por eso, cuando habla ahora del culturismo, Silvela no habla únicamente de entrenamiento, alimentación o músculos. Hay un proceso personal detrás. «Hay mucha superación detrás de todo esto». A finales de 2023 y principios de 2024 contactó con su actual entrenador, Joanma Carmona, de Barcelona. Con él comenzó a trabajar con un objetivo que hasta entonces parecía lejano: competir.

Bea Silvela con Joanma Carmona / LNE
El salto llegó en 2026. Y no fue sencillo. En julio, Bea se estrenó en competición en categoría Bikini, ya que la categoría para la que había iniciado la preparación no estaba disponible. Terminó séptima. Después llegó otra competición, en Terrassa, justo el fin de semana anterior al Campeonato de España. Allí acabó duodécima de catorce.
«Fue un golpe psicológico bastante fuerte, porque supuestamente iba muchísimo mejor a esa competición». El resultado estaba muy lejos de lo que esperaba y llegaba, además, en el peor momento posible. Pero Bea decidió continuar.
«Me considero bastante fuerte a nivel mental y decidí seguir». No había tiempo para lamentarse. Tocaba volver a apretar, ajustar la preparación y llegar al Campeonato de España con otra mentalidad.
De un duro resultado a campeona de España
En Tarragona volvió a competir en Bikini y terminó quinta, un resultado que le permitió convertirse en atleta élite amateur y obtener el pase al Mundial amateur. Pero todavía quedaba la categoría que realmente quería: Figure. Y ahí todo cambió. «Desde que entré en tarima mi sensación fue de comerme la tarima, comerme el público, el momento». El resultado le abrió además la puerta a la liga profesional y al Mundial amateur, que se celebrará en noviembre precisamente en Tarragona. Pero la historia tiene un giro más: Bea no estará allí.
La ovetense ha decidido posponer su entrada en la liga profesional. «El culturismo como tal, y más con una mujer, requiere de tiempo». El objetivo ahora no es competir cuanto antes, sino construir. «Ganar masa muscular, mejorar el físico» y llegar al circuito profesional con un nivel más competitivo.
La preparación también ha obligado a Bea a convivir con una disciplina difícil de explicar desde fuera. «Desde junio de 2025 no comí absolutamente nada que no estuviera en el papel, que no fuera mi comida». Ni siquiera Navidad fue una excepción. Cada comida formaba parte del plan.

Bea Silvela / LNE
Pero para Silvela hay algo todavía más complicado que seguir una dieta o completar un entrenamiento. «Lo más duro realmente puede ser tener un mal resultado y continuar pese a eso». Lo comprobó en Terrassa, cuando terminó duodécima de catorce. Una semana después, en Tarragona, aquella capacidad de seguir adelante acabó convirtiéndose en un campeonato de España.
El culturismo, además, exige una preparación específica en la que el control de las sustancias ocupa un papel importante. Bea compite en culturismo natural y, antes de subir a la tarima, tuvo que pasar un polígrafo para descartar sustancias prohibidas.
Detrás del título hay, por tanto, mucho más que horas de gimnasio. Hay un equipo formado por su entrenador, su nutricionista y su psicóloga. «Como todo deportista, tengo un equipazo detrás que me sostiene y que me acerca a cumplir esos objetivos».
Ahora Bea Silvela ha decidido parar. No porque haya desaparecido la ambición, sino porque quiere construir con calma el siguiente capítulo. El objetivo que se marca está más lejos, con 2028 en el horizonte, cuando espera estar preparada para dar el salto profesional.
La siguiente meta no pasa por volver inmediatamente a la tarima. Pasa por estar preparada cuando vuelva a pisarla.
Porque, después de todo, Bea ya sabe algo que probablemente sea más importante que ganar: también se compite cuando toca seguir.
Suscríbete para seguir leyendo












