La actual crisis migratoria de Ceuta ha abierto un debate político que sube de decibelios por momentos y, sobre todo, evidencia que en su momento se despreciaron las alertas digitales. Golden Owl fue la empresa tecnológica que sirvió el informe en el que se recogía que el «asalto a la reja» fue una operación organizada que era visible en redes sociales. El análisis de la compañía, con sede en el Parque Científico de la Universidad de Alicante, cumplió el objetivo por el que Ana Beik y Sabi Soltani pusieron en marcha esta startup hace dos años.
El estudio relacionado con la ciudad autónoma ha sido el detonante que ha puesto a la empresa en el mapa mediático nacional y todo un ejemplo de cómo la información que hay en la red queda navegando fuera de los buscadores considerados convencionales. Por eso, OSINT es una de esas abreviaturas inglesas que empieza a calar con fuerza entre administraciones y sociedades.
Ciencias sociales e ingeniería
La inteligencia de fuentes abiertas (OSINT en sus siglas en inglés: open source intelligence) es el proceso de recopilar, procesar y analizar información disponible públicamente para convertirla en conocimiento útil. El trabajo que se hace sobre esa cantidad ingente de datos ha rediseñado los cuadros de mandos y la forma en la que se entiende la competitividad y la oportunidad.
Ni pirateo, ni hackeo. Golden Owl, marca comercial de la sociedad Datintel, es el «búho de oro» con el que Ana Beik, CEO y cofundadora, ha querido bautizar un proyecto que tenía claro desde el principio y del que asegura que no ha cambiado su hoja de ruta. «Nuestro enfoque siempre ha sido la combinación de ciencias sociales con ingeniería -comenta-, porque en este campo falta esa parte de humanidades». El equipo es reflejo de esa filosofía: por ejemplo, «el director de Seguridad de la Información (CISO), Giacomo Gori, tiene un doctorado en ciberseguridad con un enfoque en ingeniería social». Esa mezcla es la que permite entender mejor los fallos en esta materia.
«Las vulnerabilidades vienen de errores humanos, no tecnológicos», añade. Perfiles profesionales de este tipo también «son muy importantes para saber las consecuencias de la desinformación y, en general, de la manipulación de la información». La directora de Negocio y Relaciones, Marga Herrero, es otro ejemplo. Procede de la banca, pero sus conocimientos cubren áreas muy diferentes como la del propio territorio, la provincia de Alicante.
En la actualidad, la plantilla está compuesta por seis personas, a las que se suman 10 colaboradores. La investigación es un ámbito muy presente y de ahí su encaje en el ecosistema que se ha creado alrededor de este hub tecnológico.
Rondas y premios
Al inicio del proyecto, Golden Owl dio dos pasos. El primero fue certificarse como empresa emergente de acuerdo con la denominación oficial de la Empresa Nacional de Innovación (Enisa), dependiente del Ministerio de Industria. El segundo fue abrir su potencial a una ronda de financiación. La empresa cerró 2025 con una cifra de negocio baja (cercana a los 30.000 euros), pero 2026 comenzó con una ronda seed de 1,4 millones de euros que servirá para impulsar su sistema operativo de inteligencia anticipatoria orientada a la detección de dinámicas en entornos de información digital, geopolíticos y empresariales. La ronda estuvo liderada por el fondo de capital riesgo First Drop, inversor reconocido en startups de impacto, y completada por business angels y financiación pública, incluyendo el apoyo de la citada empresa pública y la subvención Neotec del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación).
Las dos responsables de la empresa subrayan que su sistema va más allá del análisis de datos tradicional. La tecnología combina OSINT avanzado, fusión multifuente y multiagente para transformar todos esos mensajes o datos fragmentados en inteligencia estructurada, trazable y accionable.
Una foto 360º que Beik, que también es periodista, aterriza al explicar qué iniciativa ha recibido el reconocimiento de Mejor Startup Marítima en Hamburgo hace escasamente una semana. «Presentamos un proyecto para el puerto de Alicante. Detectamos que Róterdam, que es uno de sus competidores, tenía problemas de ciberseguridad. Esa circunstancia abría una oportunidad para la estación alemana que le permitió reforzar sus vulnerabilidades en ese campo y posicionarse mejor». La fundadora resume: «Apoyamos a las empresas para tomar decisiones. Así el analista o el director puede entender bien a su competidor. Es tener, estratégicamente, una visión completa, más amplia de la que estamos habituados».
«El producto sería una célula de inteligencia», aclara Herrero. «Toda esa información la puedes estar monitoreando en tiempo real con un cuadro de mando. A partir de ahí, dispones de todos los elementos para, según tu propia experiencia, según tu propia estrategia, tomar decisiones», añade. Ambas responsables de la compañía coinciden en subrayar que la información que suelen emplear las compañías, incluidas las pymes, era más de puertas hacia adentro atendiendo al histórico y como mucho la relacionada con sus competidores cercanos. «Hemos ido muy a ciegas. Es decir, especialmente la empresa pública, como es el caso de un puerto», apostilla la directora de Negocio.
Capacidad escalable
Los sectores que pueden aplicar este sistema informativo son muchos. Destaca la logística, pero para la joven empresa la realidad cercana es su fuente de trabajo, aunque no renuncia a proyectos internacionales. Por supuesto, también está la defensa, donde ha logrado los permisos para poder contratar con el Estado español. Europa ha cambiado el foco y los fondos en esta materia estratégica tras la guerra de Ucrania. Beik trabajó algunos años en Moscú y la multiculturalidad que hay en el equipo les da una perspectiva global en sus opiniones. En este punto, la CEO se muestra rotunda: «No hay soberanía europea, lo que nos coloca en una posición de alta vulnerabilidad. Dependemos de China para un montón de cosas, y también de Estados Unidos y de Israel, para nuestra propia defensa». Ahora reconocen que están mirando hacia Estados Unidos, la gran potencia en la materia.
Hasta que ese momento llegue, la startup pone el acento en su capacidad escalable. Sin citar nombres, Golden Owl trabaja tanto para el sector público -desde policías locales hasta ministerios- como para el privado -tanto pymes como multinacionales-. Herrero cita aquí una próxima colaboración en el lanzamiento de un producto de una pequeña y mediana empresa local. Es un ejemplo sencillo de que no hace falta pensar en guerras híbridas o cuestiones de Estado.
Aunque la web de la compañía describe numerosas áreas de aplicación, Herrero prefiere detallar los productos que están poniendo actualmente en el mercado, a partir de los cuales desarrollan y se adaptan, porque se trabaja con capas. «Todo el ecosistema se apoya en más de 10.000 fuentes [datos públicos, no indexados y propietarios], con cobertura open web, deep web y dark web en modo plataforma y un sistema operativo multimodal».
En la ecuación está la inteligencia artificial. El reciente debate que han abierto los todopoderosos empresarios norteamericanos produce alguna sonrisa en Beik. «En EEUU, hace falta frenarla un poco, pero no es así en Europa. Ahora es el momento para hacerlo mejor. China no va a parar», afirma. Su opinión enlaza con el concepto de soberanía, que considera clave al igual que el de defensa.
Aplicación turística
Por último, Golden Owl ha detectado una interesante línea de trabajo en el sector turístico. «En una provincia como Alicante, hemos visto que tenemos un mercado interesante por delante y consideramos que podemos adaptar lo que hacemos», argumenta. Durante la conversación, salen a flote desde el aumento de ataques que viven las empresas hoteleras a cuenta de las reservas hasta los sufridos por sus propias centrales.
También está presente la competitividad entre destinos y, sobre todo, la experiencia en saber adaptarse rápido para pillar oportunidades. La etapa de pospandemia fue la gran prueba que ahora ha traído una etapa de prosperidad con una doble cara: la turismofobia. Detectar estos problemas es un hándicap que se ha marcado tanto por parte de administraciones como de las asociaciones empresariales.
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