La aparición del jugador más talentoso del Getafe, Ramón Terrats, no bastó al equipo de José Bordalas para sumar los tres puntos frente al Deportivo, que respondió al tanto del mediocentro azulón con otra aparición más de Pierre-Emerick Aubameyang, la quinta esta temporada y que dio un punto a su equipo (1-1).
El duelo dejó dos nombres: el de Terrats y su liberación y el de Aubameyang y su fiesta particular con el gol. El primero, recobró protagonismo con un gran gol y una buenísima actuación con la que comenzó a olvidar su errático paso por el Espanyol la pasada temporada. Volvió al Getafe tras unos meses exitosos hace dos cursos y ya se ha hecho con los mandos del juego de su equipo tras la salida de Luis Milla.
Su partido no será redondo porque se lo amargó Aubameyang, que en el último tramo del duelo mostró de nuevo su voracidad para empatar un choque que parecía destinado a ser la primera derrota de los hombres de Antonio Hidalgo esta campaña.
El conjunto gallego aterrizó en el Coliseum con la sensación de ser un equipo al que casi todo le sale bien. Había ganado sus dos últimos partidos, tenía confianza y disfrutaba de un Aubameyang en plena sintonía con el gol. Antonio Hidalgo, como retoque respecto al choque ante el Villarreal, introdujo a Marc Casadó por primera vez en el once con Riki como sacrificado. Buscaba la tercera victoria consecutiva para consolidar su condición de equipo revelación.
El Getafe habitaba una realidad bastante menos confortable. El empate frente al Celta dejó su cuenta en cuatro puntos y la enfermería continuaba devorando alternativas. Andrés García cayó a última hora, Boselli se desplazó al lateral derecho y la sanción de Zaid Romero se añadió a las ausencias de Abqar, Uche y Juanmi
Joselu del Getafe CF, Leo Roman y Lucas Noubi del Deportivo, en una acción durante el partido. / EP
El banquillo, poblado de canteranos, ofrecía la medida exacta de la estrechez azulona. Pero los equipos de Bordalás suelen encontrar refugio en la dificultad y el Getafe salió con el vigor habitual.
Durante media hora, el partido perteneció al conjunto azulón. Empujó al Deportivo hacia Leo Román y encontró repetidamente a Iván Azón, que vio anulado un gol a los dos minutos por fuera de juego y después dejó escapar varias situaciones prometedoras por una pausa de más o una decisión de menos.
Además, Ünal disparó por encima del larguero y Satriano probó las manos del portero deportivista. El dominio azulón no encontró premio porque a todo su empuje le faltó la precisión necesaria para abrir el marcador.
La pausa de hidratación alteró el paisaje. Hidalgo reunió a sus jugadores, corrigió distancias y el Deportivo regresó al campo con otra autoridad. Aubameyang comenzó a abandonar el centro para caer a la derecha y Mario Soriano se introdujo entre las líneas del Getafe para reclamar protagonismo.
El conjunto gallego encontró entonces sus mejores ocasiones, casi siempre con Quagliata como último ejecutor. El italiano conectó una volea dentro del área que se marchó por encima del larguero y después obligó a intervenir a Soria con un zurdazo cruzado. Mario Soriano completó el carrusel tras recibir un magnífico pase de Luismi Cruz, pero volvió a encontrarse con el guardameta azulón.
El Getafe todavía respondió con Satriano, que alcanzó la línea de fondo por la izquierda y sirvió atrás para la llegada de Terrats, desacertado en el remate. Al final, el descanso certificó el equilibrio: 0-0 después de una primera parte dividida entre el dominio inicial del Getafe y la reacción final del Deportivo.
La reanudación devolvió el choque al inicio, con el Getafe dominador y el Deportivo atrás aguantando las acometidas de los hombres de Bordalás. La más gorda acabó con un remate de Mario Martín contra el larguero: córner lanzado por Mojica al segundo palo, Gudelj de cabeza hacia atrás y el canterano del Real Madrid al travesaño.
Entonces, apareció Terrats. Un robo de Djené se convirtió en una aventura personal del centrocampista. Arrancó desde su propio campo, atravesó la divisoria y dejó atrás a los dos mediocentros del Deportivo. Cuando llegó a la frontal se apoyó en Azón, que entendió la acción, protegió la pelota y esperó el instante preciso para devolvérsela. Terrats, después de una carrera que había partido el campo en dos, completó la obra con el 1-0.
Pero el Getafe, esta temporada, se ha acostumbrado a conceder situaciones cuando domina el marcador. Pierde oxígeno. Dio un paso atrás, apareció Yeremay con un gran centro desde el costado derecho y Aubameyang, en su única gran ocasión, dio en la diana con un cabezazo. Fin de la historia. El Deportivo se mantiene invicto y sus rivales con cinco puntos que seguro que parecen insuficientes a su entrenador.













