Begoña Villacís recordó en La Mesa que se enteró del asesinato de su hermano por una llamada del entonces alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. Sobre esa relación, explicó: «A mí lo que me une al alcalde de Almeida son cuatro años de un buen gobierno de coalición donde hubo mucha lealtad (…) y esa mañana ya estaba ahí». De esa experiencia extrajo una regla personal que dijo compartir con sus hijas: «Me fío más de la gente que se alegra de mis alegrías que de la gente que me acompaña en las desgracias, porque ese papel lo sabe interpretar más o menos todo el mundo».
«Hay que sufrir, forma parte de la vida»
Sobre cómo se afronta un golpe así, defendió no esconder el dolor: «En mi caso personal, yo no me anestesié (…) tenemos que aprender, esta sociedad no lo entiende, que hay que sufrir, que sufrir forma parte de la vida, y que no te vas a sentir bien inmediatamente». Y añadió: «Cuando lo pasas, luego un día estás bien y de repente te levantas un día agradecida». Fue crítica además con la tendencia a evitar el malestar: «Esta sociedad en general se anestesia demasiado y busca muchas veces en la terapia que le validen cosas que ellos quieren que le validen». Sobre el victimismo, fue tajante: «Es muy fácil caer en el victimismo. Y el victimismo lo arregla todo porque te quita toda responsabilidad». Cerró con una frase que le dijo una amiga de su madre: «Todo el mundo llora, pero no en el mismo día».
«La política se parece al derecho de familia»
Villacís, abogada de formación, comparó la dureza de la política con su antigua profesión: «Se dice siempre que en penal están las peores personas, pero en Derecho de Familia se ve lo peor de cada persona. Y pasa un poco en la política. Yo en la política he visto transformarse gente de humano a animal con una rapidez increíble. Pero luego de repente llega algo que te resitúa (…) y eso nos conecta a todos y nos devuelve la humanidad».










