- Marruecos rompe su silencio sobre Ceuta
- Rabat niega que existan pruebas contra Marruecos
- El duro reproche de Marruecos a la política española
- Marruecos también apunta a instituciones españolas
- La cuestión de los menores entra en el conflicto
- Rabat intenta proteger la relación con España
- El acuerdo de 2022, en el centro del mensaje marroquí
- Una frase que dispara la tensión
- Marruecos anuncia que investigará lo ocurrido
- España y Marruecos vuelven a medir sus palabras
Marruecos ha decidido romper su silencio después de la crisis provocada por la entrada masiva de migrantes en Ceuta y ha enviado un mensaje especialmente contundente a España. Rabat niega que existan pruebas de su implicación, anuncia una investigación sobre lo ocurrido y avisa de que no permitirá que el país sea utilizado como “chivo expiatorio” de las luchas políticas españolas.
El Ministerio de Exteriores marroquí ha difundido un comunicado en el que responde a las acusaciones surgidas en España después de los acontecimientos registrados en Ceuta y de la reciente desclasificación de documentos relacionados con este episodio.
Y el tono elegido por Rabat no pasa inadvertido.
Marruecos afirma que “se niega a ser utilizado como peón político preelectoral” y añade que tampoco aceptará convertirse en “el chivo expiatorio en los ajustes de cuentas políticos” que se produzcan en España.
Una declaración que eleva considerablemente el tono después de días de polémica sobre qué ocurrió en la frontera y cuál fue exactamente el papel de Marruecos.
Marruecos rompe su silencio sobre Ceuta
El Gobierno marroquí ha lamentado públicamente los acontecimientos registrados durante el pasado mes de julio y asegura que abrirá una investigación “exhaustiva”.
El objetivo anunciado por Rabat es esclarecer las circunstancias en las que se produjeron los hechos, identificar a las partes implicadas y determinar si existieron manipulaciones.
Marruecos asegura además que quiere adoptar las medidas necesarias para impedir que una situación semejante vuelva a repetirse.
Sin embargo, el comunicado no se queda ahí.
Las autoridades marroquíes reaccionan también ante las acusaciones que señalan una posible responsabilidad del país en la entrada masiva de migrantes en Ceuta.
Rabat niega que existan pruebas contra Marruecos
El Ejecutivo marroquí sostiene que hasta ahora no se han presentado pruebas que permitan atribuir al país una participación en los acontecimientos.
Y acusa directamente a determinados sectores españoles de utilizar a Marruecos con objetivos políticos.
Según el comunicado, “ciertos círculos políticos y mediáticos españoles” estarían explotando al Reino para sus propios fines internos.
Es uno de los pasajes más contundentes del documento.
Pero Marruecos va incluso más lejos al dirigir sus críticas hacia partidos con amplia trayectoria institucional en España.
El duro reproche de Marruecos a la política española
Rabat lamenta que formaciones políticas con experiencia de gobierno hayan entrado, según su versión, en una dinámica marcada por la confrontación.
“Es particularmente lamentable que partidos políticos de larga trayectoria, a pesar de su amplia experiencia en el gobierno, hayan caído en este atolladero donde la escalada irracional y populista prevalece sobre el sentido común”, sostiene el Ministerio de Exteriores marroquí.
El comunicado supone así una respuesta directa al debate político que se ha abierto en España alrededor de la crisis de Ceuta.
Marruecos intenta separar lo ocurrido de la relación bilateral entre ambos países y denuncia que el episodio se esté utilizando dentro de la confrontación política española.
Marruecos también apunta a instituciones españolas
El reproche no queda limitado a los partidos políticos.
El comunicado marroquí también menciona a “respetadas instituciones legislativas y judiciales” españolas que, según Rabat, habrían adoptado “iniciativas desacertadas que fomentan la discordia”.
No precisa en el texto reproducido qué actuaciones concretas incluye dentro de esa crítica, pero el lenguaje utilizado refleja el malestar de las autoridades marroquíes.
El mensaje que Marruecos intenta trasladar es que los últimos acontecimientos no deberían utilizarse para deteriorar una relación bilateral que considera estratégica.
La cuestión de los menores entra en el conflicto
Otro punto especialmente delicado del comunicado se refiere a los migrantes que entraron irregularmente en Ceuta.
Marruecos reitera su disposición a recibirlos.
Las autoridades marroquíes ponen además el foco sobre los menores no acompañados y plantean una pregunta dirigida a España.
Rabat cuestiona por qué esos menores continúan alejados de sus familias cuando Marruecos, según sostiene el comunicado, ha pedido que regresen con urgencia.
Esta cuestión incorpora un elemento adicional a una crisis que ya tiene dimensiones migratorias, diplomáticas y políticas.
Rabat intenta proteger la relación con España
Pese a la dureza de algunos de los mensajes, Marruecos también introduce una llamada a preservar el entendimiento con España.
El Ministerio de Exteriores reivindica la relación de “buena vecindad, entendimiento político, cooperación económica y seguridad” construida entre ambos países.
Para defender esa posición, Rabat se remite a la declaración conjunta alcanzada en 2022.
Marruecos considera aquel acuerdo el inicio de una nueva etapa en la relación bilateral.
Según recuerda el comunicado, esa fase debía asentarse sobre principios como el respeto mutuo, la confianza, el diálogo permanente y la búsqueda de una asociación beneficiosa para los dos países.
El acuerdo de 2022, en el centro del mensaje marroquí
La referencia a ese pacto no es casual.
Marruecos trata de dejar claro que, pese al choque provocado por la crisis de Ceuta, no pretende romper el marco político acordado con España.
Al contrario, el Ministerio de Exteriores recuerda los compromisos asumidos durante la normalización de las relaciones bilaterales.
El comunicado combina, de este modo, dos mensajes muy diferentes.
Por un lado, una advertencia contundente contra quienes en España atribuyen responsabilidades a Marruecos.
Por otro, el compromiso de continuar trabajando dentro de la relación política construida entre Madrid y Rabat.
Una frase que dispara la tensión
La expresión más llamativa del comunicado resume el malestar que Marruecos quiere trasladar.
Rabat asegura que no aceptará convertirse en el “chivo expiatorio” de los “ajustes de cuentas políticos” que se producen en España.
Tampoco quiere, según afirma, ser convertido en una herramienta “preelectoral”.
El mensaje llega en un momento de especial sensibilidad después de la entrada masiva de migrantes en Ceuta y de la aparición de nueva documentación relacionada con los hechos.
Marruecos anuncia que investigará lo ocurrido
Pese a negar que existan pruebas que demuestren una implicación oficial, el Gobierno marroquí sí se compromete a investigar lo sucedido.
La investigación anunciada tendrá como finalidad determinar las circunstancias de los acontecimientos, identificar responsabilidades y aclarar posibles manipulaciones.
Rabat pretende con ello cerrar cualquier duda sobre lo ocurrido y evitar que se repita un episodio semejante.
La investigación será, por tanto, uno de los elementos que marcarán la evolución de esta nueva crisis.
España y Marruecos vuelven a medir sus palabras
El comunicado evidencia hasta qué punto la crisis de Ceuta ha trascendido ya el ámbito migratorio.
Marruecos responde a las acusaciones, critica el uso político del país y cuestiona determinadas actuaciones producidas en España.
Al mismo tiempo, evita romper puentes y reivindica la cooperación bilateral construida desde 2022.
La relación entre ambos países entra así en una nueva fase de tensión verbal, aunque Rabat insiste en conservar el entendimiento político.
El mensaje final es inequívoco: Marruecos rechaza que se le atribuya sin pruebas la crisis de Ceuta y avisa a España de que no aceptará convertirse en el “chivo expiatorio” de sus enfrentamientos políticos internos.












