El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado este sábado que un conflicto entre el Reino Unido y Argentina por las islas Malvina sería un «desastre potencial», aunque se ha mostrado confiado de que sería capaz de «resolverlo» en caso de solicitar su ayuda. En declaraciones a los periodistas tras reunirse en Dublín con el primer ministro irlandés Micheál Martin, el jefe de la Casa Blanca ha asegurado que las Malvinas son «muy interesantes» y actualmente hay dos países, el Reino Unido y Argentina, que están «enfadados» entre sí.
Preguntado sobre la posibilidad de que este descontento desembocase en un nuevo conflicto bilateral, como el que ocurrió en 1982, el republicano ha afirmado: «Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese desastre potencial, pero si lo hacen, probablemente podré solucionarlo«.
Sobre este archipiélago situado en el Atlántico Sur, bajo administración del Reino Unido desde 1833 y cuya soberanía es reclamada por Argentina, Trump ha mencionado que recordaba que cuando era niño los británicos «entraron y se apoderaron de ellas», pero que no sabía si ahora estarían dispuestos a hacer lo mismo, dados los problemas internos que enfrenta el país. «(Los británicos) Tienen un pequeño problema con la inmigración, con la energía y otros problemas que resolver, así que no sé si van a estar dispuestos a viajar tan lejos (…) hablamos de semanas en barcos».
Nueva escalada
La retórica sobre las islas Malvinas ha escalado en las últimas semanas, precisamente a raíz de unas declaraciones del propio Trump, que dijo que estaban revisando la posición estadounidense sobre este archipiélago, algo que también envalentonó al presidente argentino, Javier Milei. El Gobierno argentino ha iniciado esta semana procedimientos administrativos y ha denunciado penalmente a diversas petroleras británicas por su actividad en las islas Malvinas.
Por su parte, desde Londres, han optado por rebajar el tono y han asegurado que buscan mantener una relación «constructiva» con Buenos Aires, aunque han insistido en que su posición sobre la soberanía de las islas Malvinas no es negociable y es una decisión que reside únicamente en sus ciudadanos.













