Vestida de negro, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha comparecido este jueves en Fráncfort con un cuadro económico repleto de cifras sombrías. El BCE ha optado por endurecer las condiciones financieras en la zona comunitaria, dejando la tasa del depósito en la cota del 2,50% ante el repunte de la inflación. Además de incrementar el precio del dinero, el BCE ha actualizado sus proyecciones hasta 2028 y no anticipa una tregua inmediata para las hipotecas, ni para los precios.
El escenario central del BCE prevé que la inflación alcance un máximo del 3,6% en el cuarto trimestre de 2026, como un efecto colateral del aumento de los precios de la energía provocado por el conflicto bélico en Irán. La institución elabora tres escenarios alternativos (la hipótesis moderada, la adversa y la grave) en función de la duración, persistencia e impacto del conflicto en Oriente Próximo sobre los precios.
Aunque el escenario central del BCE no anticipa un descontrol de los precios —la institución eleva hasta el 2,5% su previsión base para la inflación media de 2027 y un PIB del 1,4%— el escenario más severo contempla una escalada de la inflación hasta el 5,4%. Esta prueba calcula el efecto que una crisis energética más «intensa» y «persistente» tendría sobre los precios, acompañada de una mayor reacción en los salarios. En este escenario, el crecimiento económico de la zona euro se frenaría hasta apenas el 0,4% en 2027.
El banco central también ha enfriado las expectativas de alivio para los hogares europeos. La hipótesis actualizada por el BCE sitúa el euríbor a tres meses en la cota del 3% en 2027 y 2028, lo que implica un aumento en dos y tres décimas, respectivamente.
La revisión llega después de que el euríbor a 12 meses —la referencia para las hipotecas variables en España— haya superado el 3% por primera vez en dos años. El indicador hipotecario se despidió de mayo en el 2,804% tras encadenar varias subidas a lo largo del verano.
Alerta en el mercado de bonos
La decisión ha prolongado la ola de ventas de deuda pública europea. El bund alemán a dos años, referencia europea de deuda, subió hasta 12 puntos básicos, hasta el 3,19%, situándose en su nivel más alto desde 2023. Las ventas desde Alemania también contagiaron al diferencial con respecto a los bonos franceses a 10 años.
El mercado petrolero también ha reaccionado con fuerza. El Brent ha escalado hasta un 5% tras la decisión y ha superado la barrera de los 105 dólares, lastrando los parqués europeos.
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