Trabajo seis días a la semana y decido mis horarios. Descontando todos los gastos, puedo ganar unos 2.000 euros netos al mes

El día a día al volante de un taxi combina largas esperas, trato directo con el público y un importante desgaste físico. José Antonio, un profesional del transporte con más de quince años de experiencia entre Barcelona y Roquetas de Mar, ha compartido cómo es la auténtica realidad de su sector. Con jornadas habituales de 12 horas diarias, el conductor explica que «como norma general, es una ley no escrita, trabajamos 12 horas» para poder mantener la rentabilidad del negocio.

A pesar de la dedicación y el esfuerzo continuo, los márgenes de beneficio no resultan desorbitados al descontar el mantenimiento del vehículo, los impuestos y la cuota de autónomo. Según confirma el propio conductor, «quitando todos los gastos te puede quedar un sueldo de unos 2000 euros al mes, limpio». Este importe varía en función de la época del año en las zonas costeras, donde la afluencia turística marca los meses de mayor facturación.

Quitando todos los gastos te puede quedar un sueldo de unos 2000 euros al mes, limpio»

José Antonio

Taxista

Impacto físico y rutinas diarias

Permanecer sentado durante tantas horas pasa una factura considerable en la salud de los profesionales del volante. José Antonio aprovecha los minutos de espera en la parada para caminar y aliviar la tensión muscular acumulada. «Los taxistas casi todos, cuando llevan mucho tiempo, están fastidiados de la espalda», señala el conductor, quien intenta bajar del coche periódicamente para estirar las piernas y prevenir molestias lumbares.

UN DÍA TRABAJANDO… como taxista

Los taxistas casi todos, cuando llevan mucho tiempo, están fastidiados de la espalda»

José Antonio

Taxista

Las necesidades básicas, como acudir al baño o encontrar tiempo para el almuerzo, exigen una planificación milimétrica en cada jornada laboral. En su rutina habitual, suele acudir a su domicilio particular para comer antes de las horas punta del mediodía. «El baño es uno de los problemas que tenemos más los taxistas», reconoce al explicar que habitualmente aprovecha una parada en una cafetería para tomar un café y hacer uso del aseo.

El trato humano y los ‘simpas’

La relación con los pasajeros varía sustancialmente según el tamaño del municipio donde se preste el servicio. En localidades más pequeñas, el 80% de los servicios entra a través de aplicaciones o mensajería móvil, lo que fomenta una relación más estrecha con los usuarios habituales. «Acabas teniendo como un trato más familiar», destaca el taxista frente al anonimato que predomina en las grandes urbes, donde la interacción resulta más impersonal.

Esa cercanía convierte con frecuencia al conductor en un improvisado confidente ante las historias personales de los clientes. «Los taxistas somos un poco psicólogos», afirma José Antonio, quien procura escuchar sin intervenir en debates sobre temas delicados. No obstante, también afronta situaciones desagradables como pasajeros ebrios o intentos de impago de la carrera, una circunstancia que gestiona solicitando el teléfono móvil como fianza antes de que el usuario baje del coche.

Competencia desleal y taxímetro oficial

Frente a la proliferación de particulares que operan sin licencia y el intrusismo laboral, el profesional defiende la transparencia y seguridad del taxímetro oficial. José Antonio subraya que el dispositivo cuenta con un precinto técnico inalterable que garantiza el cobro exacto: «El taxímetro lo bueno que tiene es que siempre es lo mismo, nunca sube ni baja». A su juicio, el sector continúa modernizándose para responder a las demandas de los usuarios mediante precios cerrados y herramientas digitales.

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