Nigel Farage ha intentado marcar distancias con el nuevo escándalo que golpea a Reform UK por una supuesta financiación irregular de la formación y ha asegurado que no prestaba atención a la conversación en la que dos antiguos altos cargos del partido hablaban de posibles donaciones que podrían incumplir la legislación británica.
El líder de la formación ultraderechista ha defendido su actuación durante una entrevista concedida a la BBC después de que una investigación encubierta sacara a la luz una conversación entre Dan Jukes, asesor de Farage, y James Orr, responsable de política de Reform UK, en la que ambos abordaban posibles vías para obtener fondos para el partido.
Los dos dirigentes dimitieron de sus cargos el viernes, después de que se publicara la investigación. En las grabaciones, según la información difundida, se planteaba la posibilidad de conseguir dinero procedente de un donante estadounidense y también se solicitaba a una empresa ficticia que abonara los costes de unos sondeos.
Farage ha tratado de desvincularse personalmente de la conversación y ha asegurado que no estaba al tanto de lo que estaban planteando sus colaboradores. “No soy un funcionario de cumplimiento normativo. Estaba haciendo campaña en las elecciones parciales de Clacton. Llegué y, francamente, ni siquiera estaba escuchando”, ha afirmado el líder de Reform UK ante la BBC.
La explicación de Farage se produce después de que su nombre quedara relacionado indirectamente con la polémica por la presencia de dos miembros de su equipo en una conversación sobre posibles fórmulas para canalizar dinero hacia la formación.
El político británico ha defendido además que conoce las normas que regulan las donaciones políticas y ha insistido en que el origen del dinero planteado durante la conversación no implicaba necesariamente una infracción si los fondos procedían de una estructura legalmente establecida en Reino Unido.
“Me dijeron que había una oficina familiar global con sede en Londres, así que el dinero podría haber venido de Singapur”, ha explicado. “El dinero podría venir de cualquier parte del mundo”, ha añadido.
Una donación estadounidense que finalmente no llegó
La investigación encubierta incluía una propuesta para que un donante estadounidense entregara dinero a Reform UK a través de su hijo, residente en Reino Unido. De acuerdo con la información publicada, esta operación no llegó finalmente a producirse.
El problema planteado por la investigación es que la legislación electoral británica establece restricciones sobre quién puede realizar donaciones a partidos políticos, por lo que utilizar a un ciudadano británico como intermediario para canalizar fondos procedentes del extranjero podría constituir una vulneración de las normas.
Farage ha negado que Reform UK haya recibido dinero extranjero mediante este tipo de mecanismos. “Conozco la ley electoral. Conozco la ley de donaciones mejor que nadie”, ha defendido durante la entrevista.
El líder de Reform UK ha tratado así de separar la responsabilidad de la dirección del partido de las conversaciones mantenidas por Jukes y Orr, a quienes ha reprochado haberse involucrado en cuestiones relacionadas con la captación de fondos.
“Nunca habían estado implicados en la obtención de fondos y no deberían haber estado implicados directamente en la recaudación de fondos”, ha afirmado Farage. El líder del partido considera que ambos debieron limitarse a realizar los controles básicos antes de plantear cualquier operación relacionada con posibles donaciones.
Farage también ha defendido que ninguna persona debería llegar hasta él con propuestas de financiación sin haber pasado previamente por los controles correspondientes. “Deberían haber realizado controles básicos y nadie, nadie, debería ser traído ante mí, a menos que haya sido previamente filtrado”, ha señalado.
Las palabras del líder de Reform UK reflejan así un intento de deslindar la responsabilidad política de la dirección del partido de las actuaciones concretas de sus antiguos colaboradores, mientras aumenta la presión sobre la formación.
La Comisión Electoral ya analiza el caso
El escándalo ha provocado además la intervención de las autoridades británicas. La Comisión Electoral de Reino Unido confirmó el viernes que está estudiando la información relacionada con el caso y que mantiene contacto con la Policía Metropolitana.
“La información sobre cualquier intento de evadir los controles sobre las donaciones ha de ser valorada por la Policía”, indicó la Comisión Electoral. La investigación añade un nuevo frente para Reform UK, que ya se encontraba bajo escrutinio por otros episodios relacionados con su financiación.
La Policía británica abrió en julio una investigación sobre una donación de 500.000 libras realizada en dos pagos por la madre de George Cottrell, un aliado de Farage que está condenado por fraude.
Los pagos se produjeron después de la dimisión de Farage como diputado y se suman a las controversias que rodean a la financiación de Reform UK. La formación ya había estado en el foco por las donaciones millonarias recibidas en 2024 del empresario y multimillonario de las criptomonedas Christopher Harborne.
El nuevo escándalo llega, por tanto, en un momento especialmente delicado para Farage, que ha reconocido incluso que su propia familia preferiría que abandonara la política ante la presión creciente que está soportando tanto él como el partido.













