De dos amistosos pocas conclusiones se pueden sacar, pero eso mismo parecía la temporada pasada y los temores que ya se intuían en verano se acabaron confirmando en una campaña agónica que casi termina en Primera FEB. Ya no solo en resultados, también en idea, juego, adaptación de los jugadores y del entrenador e incluso calidad individual. Ahora ya se está empezando a perfilar un Casademont Zaragoza distinto, con las precauciones propias de ser solo amistosos, pero da buen rollo.
La pasada campaña la pretemporada comenzó con derrotas por 30 ante el Real Madrid, contra el Valencia por 18 y, frente al La Laguna Tenerife por 12, el mismo rival que este pasado sábado al que se le ganó y con buen juego. También se cayó ante el San Pablo Burgos y se venció al Benfica y al Bilbao Basket. El Casademont dejó muchas dudas y muy pocas certezas hace un año y el tiempo fue dando coba a ese sentir general pese a aquel estreno de ensueño frente al Baskonia en Liga Endesa.
Sin embargo, aunque es muy pronto todavía, a este remozado Casademont se le ve, lo primero, fresco de cabeza. Y eso, viniendo de la agónica salvación, no es moco de pavo, aunque en la competición se verá si se ha pasado página o no. Desde ahí se puede crecer. Además, el fichaje de Guillem Vives apunta a ser capital y un salto en dirección y calidad muy evidente con respecto a Spissu. No solo es bueno, también mejora a los de alrededor con sus decisiones. Y Bell-Haynes, con sus picos, es un seguro.
Ya dijo Pedro Llompart que este año habían buscado más identificación con el club y jugadores con conocimiento de la Liga Endesa. Menos experimentos y más realidades. Y sobre la pista, especialmente contra La Laguna Tenerife, se notó.
Birutis es un pívot diferencial y su entendimiento del juego ofreció muchas ventajas tanto de espaldas como de cara al aro, Nico Brussino está preparado para asumir los galones de Yusta y su eficacia está más que probada, la irrupción de un ‘4’ abierto como Blumbergs (esperanzadores primeros minutos suyos) dio más alternativas al ataque que con Robinson; y Jaworski, como todo tirador, tendrá sus días, pero él solo es capaz de ganar un partido, como ya hizo contra el Ilerna Lleida. Olaseni no es un fichaje (aunque casi, casi) pero si mantiene esa intensidad en ambos lados va a ser un jugador de rol capital, lo cual faltó el año pasado con una zona interior muy débil en el plano físico y en el de fundamentos. Un ‘5’ puro, de brega.
En lo menos positivo, a Homesley le costó en su primer partido, aunque es algo normal cuando apenas lleva unos días en el club. Es un jugador que ha venido como una de las grandes apuestas del club aragonés, casi como una de las estrellas del conjunto aragonés, y tendrá que ir creciendo.
El Valencia, piedra de toque
Y lo prioritario es que el Casademont tuvo una clásica desconexión en su juego, en el segundo cuarto, aunque está mejorando en consistencia y en regularidad, algo capital esta temporada. El curso pasado duraba 10 o 15 minutos la concentración y eso parece muy corregido, aunque no del todo.
Pero todas estas sensaciones iniciales no suponen gran cosa más que un buen punto de partida que tendrá que ser refrendado entre los amistosos y, sobre todo, cuando la competición empiece. De momento, este lunes hay una buena piedra de toque para ver la evolución del Casademont y si da pasos hacia delante o hacia atrás, ya que se mide a las 20.00 horas en el pabellón de Benicarló ante el Valencia Basket, el vigente campeón de Liga. Para el duelo, Gonzalo García de Vitoria ha convocado a todos los jugadores de la primera plantilla y, como ante el Tenerife, a Anthony Rodríguez, pívot del U22.
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