Parrita abrió festejo a la vez que debutaba este año, ante un novillo cornalón, al que dio cuatro suaves verónicas, que fueron igual de agradables de ver que la lluvia cuando cae suave y fina. Su faena con la franela, con poderío y bien colocado y mucha disposición, aunque algo aturullada, hasta llegar a los naturales donde se serenó. La estocada, como si llevara cien festejos, certera y en lo alto. Oreja y palmas al novillo.
Cerca de tres cuartos de entrada, la mejor hasta el momento
Mucho exigió su segundo en el capote y bastante tuvo con frenarlo. Pasable la suerte de varas y en banderillas el palco consintió un espectáculo infumable con mil capotazos en detrimento del toro. El torero tuvo que tirar por la calle de en medio, viendo que el novillo se había apoderado del ruedo. Mal trago para Parrita que se enredó para acabar con él. Pitos al novillero y palmas al novillo.
Codicioso y con mucho brío salió el primero de David López, que lo recibió con maestría, decisión y firmeza para sujetar su empuje. La suerte de banderillas, en la línea de los últimos festejos, volvió a ser deficiente. Fue un novillo codicioso, exigente y peligroso, que desde el inicio de la faena de muleta se lo puso muy difícil al de Colmenar. El torero bastante tuvo con aguantar sus tarascadas, hasta ser volteado de fea manera en una de ellas. Colocó la espada con gran habilidad. El novillo murió pegado a las tablas y fue aplaudido en el arrastre. Palmas.
David López en un pase de pecho / Enrique Soler
Más confiado con la capa estuvo David López, ante un novillo astifino que rajaba el aire. Esta vez fueron más ágiles las suertes de varas y banderillas. Con buen son comenzó David con la muleta, pero el novillo ni descolgaba, ni repetía, solo la insistencia del joven madrileño robaba algún pase. Pitos al novillero y cuadrilla tras dos avisos y palmas al novillo.
Hacía tiempo que no se veía humillar tanto a un toro como el tercero de la tarde, todo el tiempo con el hocico por la arena. Poco con el capote Antolín Jiménez. En varas, otro mitin, hasta que el palco lo paró. Un poco verde estuvo Jiménez y con algo de pasmo, viéndose desbordado por un novillo con picante, pero toreable. Tres descabellos, tras varios intentos de estocada. Silencio y palmas al toro.
Sobrio con la capa Antolín ante el que cerró plaza. El novillo de más romana de la tarde y que recibió dos puyazos arriba, pero traseros. Abrevió con la muleta tras probar por ambos pitones. Estocada pescuecera y contraria y dos descabellos. Silencio.









