Siria comenzó a destruir materiales y municiones vinculados al programa de armas químicas desarrollado durante el gobierno de Bashar al-Assad, en el primer proceso de este tipo realizado en territorio sirio en más de una década.
La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) verificó el mes pasado la destrucción irreversible de 42 bombas aéreas por parte de las nuevas autoridades sirias. Es la primera destrucción de municiones químicas sirias confirmada por el organismo desde 2014.
El embajador sirio ante la ONU, Ibrahim Olabi, afirmó que Damasco busca eliminar los arsenales restantes y evitar que ese material caiga en manos de grupos armados. El gobierno surgido tras la caída de Assad en 2024 se ha comprometido a cooperar con la OPAQ para localizar y destruir las existencias no declaradas.
Siria se incorporó a la OPAQ en 2013 y aceptó entregar su arsenal químico después del ataque en Ghouta Oriental, cerca de Damasco, que causó más de 1.000 muertos. Estados Unidos atribuyó aquel ataque al gobierno sirio, mientras Damasco negó su responsabilidad y culpó a los rebeldes.
Aunque parte del arsenal fue destruido posteriormente, el régimen de Assad fue acusado de no declarar por completo su programa químico. En 2021, la OPAQ suspendió los derechos de voto de Siria tras concluir que su fuerza aérea había empleado sarín y cloro contra la población.
Estados Unidos, China y Rusia respaldaron los recientes avances y reclamaron que continúe la cooperación con la OPAQ para completar la eliminación del programa químico sirio.






