Más de un millón de españoles llegan a los 65 años sin haber cotizado el periodo mínimo de 15 años para acceder a la pensión contributiva. Esta situación genera un impacto directo en las finanzas públicas y condiciona la estructura del sistema de pensiones y ayudas sociales.
La existencia de la pensión no contributiva, con un importe anual de 8.803,20 euros en 2026, supone un coste para el Estado que se incrementa año tras año a medida que crece el número de personas en esta situación. Además, se activan otros mecanismos para que estos ciudadanos puedan completar la carencia o acceder a prestaciones alternativas.
¿Qué grupos se ven afectados y por qué?
Personas sin 15 años cotizados
Quienes cumplen 65 años sin acreditar un mínimo de 15 años cotizados en la Seguridad Social no tienen derecho a la pensión contributiva de jubilación. En 2026, el umbral para esta prestación es inamovible y requiere además que al menos dos años de cotización estén dentro de los quince años previos a la jubilación. Esto excluye a trabajadores con largas carreras laborales antiguas o discontinuas.
Repercusiones económicas
La ausencia de cotizaciones suficientes implica que estas personas dependen de la pensión no contributiva, que se financia con impuestos generales. Según datos del Imserso, en 2026 hay aproximadamente 1,2 millones de perceptores de esta prestación, representando un gasto anual cercano a los 10.600 millones de euros.
El sistema de pensiones y las vías para completar la carencia
Convenio especial con la Seguridad Social
Este mecanismo permite a quienes no alcanzan la cotización mínima seguir acumulando años, mediante aportaciones voluntarias. Si bien no genera ingresos inmediatos, su uso afecta a la recaudación y a la planificación fiscal del sistema. En 2025, se registraron más de 150.000 convenios especiales activos, según datos oficiales.
Reconocimiento de cotizaciones internacionales y cuidados no profesionales
La integración de períodos cotizados en la Unión Europea, Suiza, y países con convenio bilateral es otra vía que puede aumentar la base de cotización. A su vez, las cotizaciones abonadas por el Imserso para personas cuidadoras no profesionales son un gasto público creciente que refleja la transformación demográfica y social.
Estadísticas y tendencias recientes
Incremento de la población sin carencia suficiente
Entre 2016 y 2026, el porcentaje de personas que cumplen la edad legal de jubilación sin cotizar los 15 años mínimos ha aumentado del 7,5 % al 9,8 %, según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Comparativa de costes entre Pensión Contributiva y no Contributiva
| Tipo de Pensión | Importe Anual Medio | Perceptores (millones) | Gasto Total Estimado (millones €) |
|---|---|---|---|
| Contributiva | 14.400 € | 9,5 | 136.800 |
| No contributiva | 8.803,20 € | 1,2 | 10.564 |
Estos datos reflejan que aunque la pensión no contributiva es inferior, su coste global crece en proporción a la demanda y condiciona la sostenibilidad financiera.
Presión sobre las finanzas públicas
El aumento de personas que alcanzan la edad legal de jubilación sin completar la cotización requerida implica un mayor gasto en prestaciones asistenciales y complementos, financiados por impuestos generales. Este fenómeno tensiona el sistema y obliga a ajustes presupuestarios.
Relevancia para la política Social y económica
La evolución demográfica, la precariedad laboral y los cambios en el mercado de trabajo influyen en la incapacidad de muchos para reunir la carencia necesaria. La combinación de pensiones contributivas y no contributivas revela la necesidad de una gestión integrada, con impacto directo en la economía española.












