Menos picaduras, menos zumbidos durante la noche y, aparentemente, menos mosquitos. Es una sensación que muchas personas han tenido este verano y que no tiene por qué ser únicamente una percepción. Las sucesivas olas de calor y la escasez de lluvias están alterando el comportamiento de estos insectos y pueden haber contribuido a reducir su presencia durante las últimas semanas. Más información
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