El magnífico Mundial de la selección española de hockey hierba se quedó sin el broche de oro en la final de Wavre (Bélgica) ante Alemania (0-1). Dominó el conjunto de Max Caldas, exhibió su talento y acarició el triunfo, pero topó una y otra con el muro germano. No hubo manera. La campeona revalidó su reinado mundial y los Redsticks, con 12 catalanes en sus filas, tuvieron que conformarse con la plata.
La historia demuestra que España es una gran potencia en los deportes de equipo. Este domingo tenía una oportunidad estelar para tachar una de las casillas pendientes. Campeona del mundo en fútbol, baloncesto, balonmano, hockey patines, waterpolo o fútbol sala, no pudo ampliar el listado con el hockey hierba. A la tercera tampoco llegó el premio. Cayó en la final de 1971 en Barcelona contra Pakistán, clásico dominador de este torneo en sus primeras ediciones; dejó escapar la de 1998 ante Países Bajos, y cedió en esta edición frente a Alemania.
Duro castigo
No mereció ese castigo el conjunto de Max Caldas, designado mejor entrenador del mundo el año pasado. Bajo su batuta, España fue bronce en el Europeo y semifinalista olímpica. En el Mundial subió un escalón y peleó por el título tras eliminar en semifinales al coanfitrión Países Bajos, vigente campeón olímpico, con una remontada sensacional. El tanto de Struthoff en el ocaso del tercer cuarto acabó con las esperanzas de culminar la hazaña en la final. Ni siquiera Chefo Basterra, el héroe de las semis, encontró el camino del gol y cerró el Mundial con siete dianas, las mismas que el mítico Santi Freixa en Mönchengladbach-2006.
El primer parcial se saldó sin goles en un pulso igualado con un penalti córner por bando: el primero a favor de Alemania (m. 2), bien resuelto por el meta Luis Calzado, y el segundo para España, defendido a la perfección por los germanos (m. 9). Había mucho respeto entre ambos combinados, nada que ver con el volcánico encuentro de semifinales contra Países Bajos.
Ocasión de Marc Miralles
El equilibrio se mantuvo también en el segundo cuarto con una España cada vez más asentada que acarició el gol con un latigazo de Chefo Basterra repelido de forma magistral por el portero Danneberg (m. 24). Llegó al descanso con buenas sensaciones el combinado español y las prolongó en el comienzo del tercer cuarto, en el que puso a prueba a la defensa teutona en varias ocasiones, incluido un penalti córner que estuvo a punto de transformar Marc Miralles (m. 39). Su lanzamiento se marchó fuera por milímetros.
Más efectiva fue Alemania, que aprovechó su momento para adelantarse con el gol de Struthoff en el crepúsculo del tercer cuarto (m. 44). No se amilanó el cuadro español, pero la falta de acierto en los penalti córner (tuvo dos más antes de encarar el último cuarto) mantuvo por delante a los germanos.
Siguió intentándolo de todas las maneras España, que jugó los tres últimos minutos sin portero en busca del milagro. Se lanzó a tumba abierta Max Caldas, pero Alemania demostró su experiencia para cerrar con llave y asegurarse su cuarto oro en los Mundiales. Los Redsticks, que sí fueron capaces de batir a su rival en la segunda fase del torneo, pueden volver orgullosos a casa. No subían al podio mundialista desde el bronce de 2006.
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