La pintura es el vago reflejo de lo que los ojos capturan de manera instantánea. Desde luego, no es un trabajo fácil y, por supuesto, no está al alcance de todos. Cada uno percibe los detalles de la vida de manera diferente y es que a veces, en la sutileza y la sencillez se encuentra el verdadero arte. El pintor de Elche Manuel Martínez Torres acumula una larga trayectoria artística, de más de cuatro décadas, que comparte junto a su mejor amigo, el caballete. Se trata de un oficio que, tal y como expresa el artista, requiere una enorme concentración ya que, en este caso, son dibujos hechos al instante, sin siquiera realizar bocetos a lápiz.
Sus comienzos se remontan al año 1981, cuando, tal y como expresa el pintor, empezó a dibujar a pie de calle, concretamente en Murcia porque era donde estudiaba en aquel entonces, con el objetivo de dar rienda suelta a su imaginación, en lugares como la Plaza de las Flores, la Plaza de Santo Domingo, la Catedral o la Plaza de la Cruz. Una pasión que le viene «desde siempre, desde pequeñito», según reconoce a este diario, hasta el punto de manifestar que esta clase de talento «se lleva en la sangre».
Parque Municipal
En relación con sus creaciones artísticas, el autor suma a día de hoy un total de cuatro libros, los cuales recogen sus obras más destacadas. El primero de ellos es una recopilación de dibujos y textos en el Parque Municipal publicado en 1999. El artista destaca que en la portada y contraportada se puede apreciar la recreación de todo el exterior de este espacio ilicitano.
En el segundo seleccionó 23 de los 206 dibujos que hizo desde la primavera de 1999 hasta el otoño de 2012 en el Huerto del Cura. Se trata de un «desplegable a modo de acordeón» de 2,9 metros de ancho. La tercera pieza artística, titulada «El cuentista» según remarca Torres, se compone de 43 textos escritos durante su estancia en Madrid en 2016 con motivo de su segunda exposición en la Fundación Cajamurcia.
Pandemia
Su última creación contiene un total de 24 dibujos realizados desde 2019 hasta la pandemia de coronavirus. En total una docena fueron realizados en el Huerto del Cura el año antes de la crisis sanitaria y la otra mitad fue producto de los caóticos meses del confinamiento de 2020.
El autor expone que la técnica principal responsable de estas asombrosas obras, creadas al momento, era la tinta china, un líquido negro, intenso y duradero compuesto principalmente de hollín o carbón. No obstante, sus últimas creaciones, aquellas que se inspiran en sus visitas a diferentes huertos de la ciudad, también han sido realizadas con rotulador Staedtler. Así es como el pintor ilicitano consigue capturar la esencia de la vida cotidiana.
Uno de los dibujos recopilados en una de sus publicacionesa. / J.R.Esquinas
Respecto al tiempo que ha pasado el dibujante delante del caballete, varía dependiendo de la época. Las creaciones que fueron publicadas en los años 80 necesitaron de mes y medio aproximadamente, es decir, unas dos horas diarias, para su posterior difusión, según recuerda. Sin embargo, para los dibujos que realizó durante el confinamiento, que además se hicieron con bolígrafo Bic, llegaron a ocuparle entre seis y ocho días. Las obras más recientes, las de hace algo más de un lustro, fueron creadas en un máximo de cinco días.
Anécdotas
Una de las anécdotas que el artista ilicitano recuerda con especial cariño es cuando, hace varios años, recibió la llamada de la Fundación Juan Gil-Albert para comunicarle que había sido seleccionado para realizar el cartel del Festival Internacional de Folklore en el Mediterráneo, un evento cultural y tradicional que se celebra anualmente en Murcia.
En este contexto, el pintor confiesa que gracias a este oficio ha tenido la oportunidad de conocer a muchísimas personas. Hasta el punto de que, mientras dibujaba una de sus obras sentado en frente de la Catedral, justo en el corazón de la ciudad murciana, una mujer «ataviada con cofia y delantal», acorde a la vestimenta que se estilaba en aquella época, bajó expresamente desde la casa para transmitirle un mensaje de parte de su «señora». Y es que, por surrealista que pareciera, habían invitado al artista a subir a la vivienda y tomar «chocolate con galletas». Como esas, decenas de anécdotas dejan en su mente un buen recuerdo que refleja esos años de puro amor al arte.
Certámenes
Torres, a pesar de no ser un pintor que habitualmente haya presentado sus obras a certámenes, señala que consiguió su primer premio en el «I Concurso de Pintura La Condomina» con un dibujo que realizó en la parte trasera de la Iglesia de San Bartolomé, en Murcia. Posiblemente uno de los motivos de este galardón fue, según el ilicitano, su réplica al dedillo de las miles de piedrecitas que formaban parte de aquel descampado y que se vieron reflejadas en su obra, algo completamente sorprendente por la complejidad que aquello conllevaba.

Obras al detalle del autor ilicitano. / J.R.Esquinas
Cuando se le pregunta por el vínculo con Elche, el artista no duda en destacar el cariño que guarda a la ciudad, la que es su casa, por esa bonita etapa de su vida. «Lo feliz que he sido en el Huerto del Cura», afirma, a la vez que recuerda el curioso vínculo que le une a las palomas que pasan por el emblemático jardín y que mientras pintaba seguían el rastro del pintor, «de palmera en palmera», conscientes de que solía llevarles comida una vez asentaba el caballete. Lo mismo ocurría con los patos, las tortugas e incluso los pavos reales.
Tantos son los dibujos del artista que muchos de ellos los ha tenido que dejar en el tintero en la selección que ha tenido que hacer para presentar sus flamantes libros. De hecho, el pintor revela que hizo dos carteles para «La Festa», uno de ellos en 2020 y otro, hace un par de años, que todavía no han salido a la luz.
Dedicatoria
La dedicatoria del reconocido tenor ilicitano, y amigo, José Manuel Guinot, refleja a la perfección el trabajo del pintor: «Cuando muy poca gente se paraba a contemplar los pequeños detalles de la naturaleza, él ya lo hacía, en una búsqueda de aquello que se suele escapar de nuestra mirada», una frase que siempre guardará en el corazón.
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