Más que un amistoso de pretemporada, el encuentro que le ganó el Obradoiro (77-96) al Joventut en el Palacio de los Deportes de Gijón fue una fiesta del baloncesto asturiano, con unas 2.500 personas en las gradas atraídas por el espectáculo de la ACB y por la posibilidad de gozar en directo de una leyenda como Ricky Rubio. No es para menos. Ver al de El Masnou con un balón de baloncesto en las manos, encontrando el pase imposible o el hueco que ningún otro es capaz de ver, es todo un espectáculo.
Sumó Ricky 11 puntos y no pudo evitar la derrota de su equipo, pero se llevó una enorme ovación. Tanto Joventut como Obradoiro llegaron con bajas, faltos de rodaje, con mucha tarea aún por hacer, pero sabiendo que hasta una pretemporada se lleva mejor ganando. Había expectación por ver en el conjunto gallego a Brandon Childress, el mayor talento que han incorporado para su regreso a la ACB, y dejó algunos detalles de calidad, aunque el que se echó por momentos el equipo a las espaldas fue Alex Barcello gracias a su enorme capacidad de anotar de tres. Pero los que decantaron el partido en favor del Obra fueron los exjugadores del Alimerka Oviedo Felipe dos Anjos y Alonso Faure, que se aprovecharon de la falta de pívots en el conjunto de Badalona para anotar y rebotear, una ventaja física que terminó por ser decisiva.
El que también se llevó los aplausos del respetable dentro de la expedición del Obradoiro fue su director deportivo, el avilesino Héctor Galán, al que el presidente de la Federación Asturiana, Alberto Cuervo, entregó un obsequio antes del comienzo del duelo por el ascenso que logró con los gallegos y que recibió un cálido aplauso de la grada.
Pero el interés del público lo acaparó el Joventut, uno de los equipos con más historia del baloncesto español y con un referente como Ricky en sus filas. Las camistetas verdes de la Penya colorearon la grada del Palacio gijonés. Entre ellos, la familia que forman Jesús Beltrán, Rocío Díaz y Martín Beltrán, de Posada de Llanera. «Desde que soy aficionado al baloncesto soy del Joventut», explicaba, sentado en la grada junto a su mujer y su hijo.
Son de los que aprovechan cualquier partido cercano de la Penya para desplazarse a verlo y, por supuesto, no se lo podían perder en Gijón. «Cuando coge cerca, en Lugo o algún sitio así, vamos, es el equipo con la mejor cantera», explicaba Jesús. Su mujer, Rocío, reconoció que entre todos al que más ganas tenían de ver era a Ricky Rubio: «Venimos a ver especialmente e Ricky». También fueron socios del Gijón Baloncesto y acuden de vez en cuando a ver al Oviedo Baloncesto: «El año pasado hicieron una gran temporada».
Los aficionados de la Penya se quedaron, sobre todo, con la primera mitad, que fue en la que aguantaron físicamente y en la que se vieron los mejores detalles de Ricky Rubio. Otro exjugador del OCB, Álex Reyes, debutó con el equipo de Badalona y lo hizo de manera estimable, aprovechando su gran mano de tres. La sociedad entre el alero con Ricky Rubio puede dar muchos réditos al conjunto catalán esta temporada.
El tercer cuarto, que comenzó comenzó con un ajustado 40-43, fue decisivo para la suerte del partido. Sufrió demasiado el Joventut ante la potencia de Dos Anjos y el trabajo de Faure. Dio la sensación de que llegó con m ás piernas el equipo gallego a ese tramo del encuentro y ya nada pudo hacer el Joventut por darle la vuelta.
Pero el resultado fue casi lo de menos. La afición disfrutó del mejor baloncesto nacional, con público de toda llegado de toda Asturias para ver de cerca la magia de una leyenda como Ricky Rubio, que regaló fotos y autógrafos a todos los jóvenes que le aclamaron al término del choque. Fue una bonita noche de baloncesto en Asturias. n
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