El dolor que no desaparece se ha convertido en un problema que condiciona la vida de más de un millón de adultos en toda la Comunidad Valenciana, unos 300.000 en la provincia de Alicante. El 26,1 % de la población adulta padece dolor crónico, es decir, uno de cada cuatro, y quienes lo sufren llevan conviviendo con él una media de siete años. La intensidad media alcanza los 7 puntos sobre 10 y casi dos de cada tres afectados, el 64,3 %, aseguran padecer mucho dolor o dolor intenso.
La magnitud del problema ha llevado a la Conselleria de Sanidad a poner en marcha el plan para la atención integral e interdisciplinar a las personas con dolor, una estrategia que pretende cambiar la forma de abordar a unos pacientes para los que el dolor acaba afectando a prácticamente todos los ámbitos de su vida.
Cuadros depresivos
Porque el problema no se limita a una molestia física. Más del 20 % de las personas con dolor crónico presenta cuadros depresivos asociados, casi el 65 % sufre alteraciones del sueño y el 28,6 % ha necesitado una baja laboral durante el último año. El dolor termina así afectando al descanso, al estado de ánimo, a la capacidad para trabajar y, en definitiva, a la calidad de vida.
Sanidad pretende ahora que estos pacientes no dependan únicamente de las denominadas Unidades del Dolor cuando el problema ya se ha cronificado. El nuevo plan refuerza el papel de Atención Primaria, que deberá ganar protagonismo en la detección precoz, el seguimiento y la coordinación de cada caso.
Una de las principales medidas será designar un profesional referente en dolor en cada centro de salud, que facilite la coordinación de la atención y el seguimiento de los pacientes. También se establecerán protocolos comunes y criterios homogéneos para las derivaciones entre Atención Primaria, hospitales y unidades especializadas.
Unidades en Atención Primaria
El objetivo es que el abordaje sea cada vez más multidisciplinar. Para ello, Sanidad impulsará unidades de afrontamiento activo del dolor en Atención Primaria, en las que trabajarán conjuntamente profesionales de medicina de familia, enfermería, psicología y fisioterapia. El tratamiento no se limitará a los fármacos e incluirá ejercicio terapéutico, educación sobre el dolor, apoyo psicológico y herramientas de autocuidado.
La red pública cuenta actualmente con 23 unidades del dolor, que durante 2025 realizaron 62.649 consultas. El plan pretende mejorar además la conexión de estas unidades con el resto del sistema sanitario para evitar que el paciente quede atrapado entre distintos niveles asistenciales.
El domicilio también adquiere protagonismo. Sanidad quiere reforzar el tratamiento del dolor desde las Unidades de Hospitalización a Domicilio, especialmente en personas mayores, pacientes con varias enfermedades, dependencia, situaciones de cronicidad compleja o al final de la vida.
Niños y adolescentes
La estrategia incluye asimismo a los niños y adolescentes. Se establecerán protocolos específicos para el dolor pediátrico, profesionales referentes y una mejor coordinación entre Atención Primaria y los hospitales. Además, se estudiará la creación de una unidad multidisciplinar de dolor pediátrico de referencia autonómica para los casos más complejos.
La directora general de Atención Hospitalaria, Ana Isabel Teijelo, considera que el plan establece «una hoja de ruta común» para conseguir una atención al dolor «más accesible, coordinada y adaptada a las necesidades de cada persona».
La estrategia contempla una evaluación anual para comprobar si las medidas mejoran la accesibilidad, la coordinación entre profesionales, la calidad percibida por los pacientes y el impacto del tratamiento sobre su salud y su autonomía.
El reto es considerable: conseguir que quienes llevan años conviviendo con un dolor que alcanza de media una intensidad de 7 sobre 10 no tengan que asumirlo como una parte inevitable de su vida.
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