Se acabó lo que se daba

Hay un momento del año en que uno empieza a sospechar que el verano se está acabando. No lo anuncia el calendario, porque el calendario es un señor muy serio que va a lo suyo y no entiende de estas cosas. Tampoco lo anuncia el hombre del tiempo, que seguirá diciendo que mañana hará calor con la misma solemnidad con la que un notario lee la escritura de una hipoteca. El verdadero anuncio llega cuando algún insensato pronuncia la frase maldita: –Bueno… habrá que ir pensando en volver. Y ahí empieza el drama.

Fuente