Manosque, en uno de los extremos de Provenza, no se prodiga mucho en acoger etapas del Tour. De hecho, aunque cerca, está un poco alejada de la zona cero de una de las regiones más famosas de Francia donde cantan las cigarras en julio, se bebe uno de los mejores rosados del mundo y sopla el viento en la cima del Mont Ventoux.
A Manosque llega esta tarde la segunda etapa de la Vuelta procedente de Mónaco y desde 1982 no acoge el Tour. La prensa francesa rumorea con la posibilidad de que sea agraciada con la Grande Boucle como recompensa por recibir a la ronda española, tal como ocurrió este año con la pequeña ciudad de Voiron, cerca de Grenoble, donde acabó la 17ª jornada de la prueba. Voiron fue meta de la competición española, que salió de Turín, en 2025, y que supuso el primer encuentro de la carrera con los Alpes.
La gesta de José Luis Viejo
Sin embargo, pese a su poca relación con el Tour, Manosque recoge uno de los episodios más singulares de la carrera y que tuvo como protagonista a un corredor español, muy conocido en la época, que se llamaba José Luis Viejo.
Sucedió en 1976, en la victoria final de Lucien van Impe, el último belga que llegó de amarillo a París. Viejo formaba parte del histórico Super Ser, un fabricante de electrodomésticos navarro que llenó con estufas a gas butano a millones de hogares españoles en los años 70. El propietario de la firma, Ignacio Orbaiceta, era también el mánager general de la escuadra, donde también corrió Luis Ocaña.
El 6 de julio de 1976 se celebró la 11ª etapa que partió de Montgenèvre, en los Alpes. De los 224 kilómetros programados, el ciclista guadalajareño se hizo 160 en solitario y a un ritmo exagerado. Tan rápido fue que cruzó la meta de Manosque con 22 minutos y 50 segundos de ventaja sobre el pelotón.
Han transcurrido desde entonces 50 años y nadie en lo que se denomina época moderna del Tour (es decir, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad) ha conseguido batir la ventaja entre un fugado y el grupo principal desde la hazaña de Viejo.
Los recuerdos del protagonista
Una vez hable por teléfono con Viejo. Siempre tuvo una buena amistad con Javier Mínguez, que fue el director del último equipo, el Zor, en el que participó como ciclista profesional. Viejo corrió en los mejores conjuntos de los años 70: La Casera Bahamontes y el Kas también fueron su hogar deportivo. Mínguez facilitó el teléfono de su amigo, que atendió con amabilidad y recordó kilómetro a kilómetro una escapada para enmarcar y que dejó a 16 corredores fuera de control.
Viejo creció como uno de los corredores jóvenes con un futuro más brillante en unos tiempos de claro dominio de Eddy Merckx. En el Mundial aficionado de 1971 se colgó la medalla de bronce y compartió podio con el belga Freddy Maertens, considerado como el mejor caza etapas de todos los tiempos.
La última vez, en 1982
Como profesional se le hizo más duro el oficio ciclista pero siempre se ganó la confianza de los mejores equipos españoles, en unos tiempos en los que las estrellas locales no tenían la necesidad, como ahora, de emigrar y buscar el apoyo de marcas extranjeras, como ocurre en la actualidad con un deporte mucho más globalizado.
Viejo falleció el 16 de noviembre de 2014 por culpa de una enfermedad hepática. Tenía 65 años. El Tour visitó a Manosque por última vez en 1982, aunque lo hizo como salida en una etapa que terminó en la estación de Orcières-Merlette, que ganó el francés Pascal Simon.
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