Una persona condenada por violencia machista, que cambió de sexo de hombre a mujer en el Registro tras salir de prisión, ha vuelto a ser detenida en Benidorm por agredir a su actual novia. El cambio de hombre a mujer, tramitado tras cumplir la condena, ha determinado que la causa recaiga en un juzgado de Instrucción para ser investigada como un caso de violencia intrafamiliar entre dos mujeres, en lugar de en la sección especializada en Violencia sobre la Mujer. La legislación específica contra la violencia de género establece un marco penal y procesal diferenciado para las agresiones cometidas por hombres contra sus parejas o exparejas mujeres y en ocasiones con penas más severas. A pesar de todo, el juzgado sí ha acordado una orden de protección para la víctima. Sin embargo, pese a que el hombre que cambió de sexo aseguró que la agresión fue mutua no se ha adoptado medida alguna para protegerle.
Desde la aprobación de la polémica Ley Trans han surgido varios casos que la propia Justicia ha considerado sospechosos y que buscaban eludir la legislación de violencia machista. El pasado julio, la Audiencia de Zaragoza obligó a un juzgado a investigar el cambio registral de sexo de un maltratador «para que se valore el posible fraude de ley que haya podido producirse». Entendían los magistrados que está «en juego la vulneración de los derechos de la víctima, con la correlativa puesta en riesgo de su protección integral». Y esta misma semana se conocía otra sentencia del Tribunal Supremo por otro caso en Castellón, donde se ha resuelto que el cambio registral de sexo no tiene efectos retroactivos para anular una condena previa por violencia de género. El fallo cierra la puerta a eludir las condenas de violencia machista mediante la rectificación registral de sexo posterior a los hechos.
La defensa descarta un fraude alegando que nadie cambia su género para cometer un delito a los dos años
Para el abogado del caso ocurrido en Benidorm no se trata de situaciones comparables. «En el caso de Castellón, el cambio de sexo se produjo después del delito. Aquí el cambio se produjo dos años antes, por lo que se tendría que demostrar que se hizo para cometer la agresión. Se tendría que demostrar que ha habido un fraude de ley, pero nadie se cambia el sexo para cometer un delito dos años después. Sobre todo porque ni siquiera se conocían», explicó a este diario el abogado, Francisco González, que representa a la persona detenida. En este sentido, consideró que se ha cometido una discriminación porque ante la denuncia de la persona detenida de que también sufrió una agresión por parte de su novia, no se adoptó medida cautelar alguna. «Tras el cambio de sexo no puede haber mujeres de primera y de segunda categoría».
La agresión
Los hechos ocurrieron en Benidorm sobre las 20:22 horas del pasado 12 de agosto, cuando la Policía Local fue alertada de que un hombre estaba agrediendo a una mujer en la avenida Ciudad Deportiva, junto al club de petanca. La víctima relató a los agentes que se encontraba en la cafetería con su pareja cuando esta le exigió el teléfono móvil. Al negarse, le propinó un bofetón y le arrojó el terminal al suelo. La agresión continuó en el exterior del local, donde le agarró del pelo, la tiró al suelo, rompió sus gafas y le propinó varias patadas. Según la denuncia, durante la agresión la víctima suplicó «por favor, no me pegues más», pero la respuesta que recibió fue «no te voy a pegar más, te voy a matar». Un testigo que paseaba a su perro recriminó la agresión, lo que hizo que la persona atacante cesara y huyera en un coche.
Creyendo que buscaban a un varón, la patrulla comenzó a tomar declaración a la víctima hasta que la persona sospechosa regresó al lugar en su vehículo. Fue al identificarse cuando se produjo la sorpresa de los agentes: aunque la persona investigada mantiene su nombre masculino en el DNI, en el documento consta de manera oficial que su sexo es femenino, «género con el que se identifica», habiendo realizado la rectificación registral tiempo atrás
La persona detenida aseguró entonces a los policías que también había sido agredida y que pretendía denunciar, si bien no presentaba lesiones ni existían testigos que respaldaran su versión, recalca el atestado policial. Ante esta situación jurídica, los agentes procedieron a su detención por un presunto «delito de malos tratos en el ámbito familiar entre dos mujeres». Los agentes hacen constar que una vez en Comisaría, la persona arrestada no se opuso a que el cacheo antes de entrar en los calabozos se lo hiciera un policía varón. Al comprobar los datos, los agentes se encontraron con que contaba con antecedentes por violencia de género, habiendo estado en prisión para cumplir condena por haber golpeado a su anterior mujer. Fue precisamente estando en la cárcel donde tomó la decisión de cambiar su identidad en el Registro de hombre a mujer acogiéndose a la Ley Trans, al expresar que se identificaba con este género.
La víctima declara en Comisaría que su pareja nunca le dijo que se sintiera mujer durante la relación
Durante su declaración en la Comisaría, la víctima de la agresión aseguró que durante los quince meses de relación con su pareja en ningún momento le había escuchado decir que se sentía mujer. La mujer agredida asegura que su pareja le había manifestado que fueron las propias psicólogas de la cárcel quienes le aconsejaron que cambiara de género, un extremo que solo conocía por lo que su pareja le contó. La persona detenida sostiene que el cambio de sexo se hizo a propuesta de las psicólogas de la prisión tras escuchar sus inquietudes.
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