Bajo el cieno del Danubio se esconden siglos de historia, como corresponde a la columna vertebral de Europa Central y Oriental, vía de comunicación económica, militar y cultural. No es la primera vez que la sequía desvela los secretos de este río, pero este año, las altas temperaturas y la consiguiente bajada del nivel del caudal han sido de tal calibre que ha tenido que suspenderse la navegación y dejado al descubierto inusitadas reliquias del pasado, incluso del más remoto. El nivel del agua ha quedado tan bajo que se ha puesto en peligro una central nuclear en Hungría, o se ha tenido que hacer voladuras para garantizar la refrigeración y evitar el cierre de la central nuclear de Cernavoda, en Rumanía, que no obstante tendrá que parar su funcionamiento.
Cerca de la ciudad de Ruse/Ruschuk, ciudad búlgara fronteriza con Rumanía, el río ha quedado 104 centímetros por debajo de la cota mínima para la navegación segura. A unos treinta kilómetros de esta localidad, cerca de Ryahovo, la sequía ha dejado al descubierto los restos de un ejemplar del descomunal Mammuthus primigenius, un mamut que se extinguió al final de la última glaciación, hace entre 14.000 y 10.000 años. Se han hallado una mandíbula, colmillos, una escápula, costillas y otros fragmentos óseos, pero gran parte del esqueleto debe seguir enterrado bajo el cieno. El animal debía tener casi cinco metros de altura y pesaba más de siete u ocho toneladas, un tamaño inmenso que no impedía que este tipo de animales fuese cazado por el hombre primitivo. El hallazgo es fenomenal, ya que los mamuts ya solo se encuentran bajo el permafrost siberiano.
Recorrido del Danubio y algunos hallazgos realizados / La Nueva España
El mayor puente romano del mundo
El descenso del nivel del río dejó además al descubierto, también en Bulgaria, los cimientos del mayor puente romano jamás construido, el Pons per Danuvium Ductus, que el emperador Constantino inauguró el 5 de julio del año 328. Fue construido para recuperar la Dacia, provincia romana abandonada por Aureliano medio siglo antes. Los cimientos estaban setenta centímetros por debajo de la superficie del río, que pueden verse gracias al vuelo de drones. Con unos 2,5 kilómetros de largo y 5 metros de ancho, este puente romano se elevaba hasta casi 10 metros sobre el agua del Danubio para conectar la antigua ciudad de Ulpia Oescus (cerca de la actual aldea de Gigen, en el norte de Bulgaria) con la fortaleza de Sucidava (en la actual Corabia, Rumanía). Fue destruido 70 años después por los propios romanos para dificultar las invasiones bárbaras del siglo IV.

Antiguas monedas halladas en el río / AFP
Pero hay más. En Budapest se ha encontrado en el lecho del río una motocicleta de la Wehrmacht alemana, una DKW NZ 350-1 en tan perfecto estado que ha sido incorporada al Museo Militar de la capital húngara. Debajo de la moto estaban los restos de dos soldados, uno de la propia Wehrmacht y otro de las Waffen-SS. Todo apunta a que murieron en la batalla de Budapest, desarrollada entre finales de octubre de 1944 y febrero de 1945. Uno de ellos llevaba la insignia del Kuban, que le acreditaba como defensor de la citada cabeza de puente situada frente a Crimea en la que los alemanes resistieron el empuje soviético en 1943, tras la derrota de Stalingrado. En el Danubio a su paso por Budapest se han encontrado también minas anticarro alemanas tipo Teller, restos de granadas de mano y proyectiles de artillería. Se trataría de un vertedero al que se arrojó material militar inservible después de la guerra.
Buques de guerra
También en Budapest se ha encontrado una bala de artillería del siglo XIX, presumiblemente de los combates de la guerra de independencia húngara (1848-1849), pero uno de los hallazgos más sorprendentes ha sido el de antiguos barcos de guerra nazis, uno de ellos en Mohács, hundido en 1944 con un explosivo de fabricación soviética de la II Guerra Mundial.
Hace unos días, mientras buscaban los restos del monasterio medieval de Pentele, cerca de Dunaújvaros, los arqueólogos encontraron un altar dedicado a Júpiter, de la época en que esas tierras formaban parte de la provincia romana de Panonia.

El Danubio, con el caudal notablemente bajo por la sequía / Agencias
También han quedado a la vista decenas de buques de la Armada alemana hundidos en 1944 en la frontera entre Serbia y Rumanía. Estos barcos, pertenecientes a la flota del Mar Negro alemana, fueron hundidos por los propios germanos para que no cayesen en manos de los soviéticos y también para impedir la navegación por el Danubio, en los últimos meses de la guerra. Se cree que aún conservan armamento en su interior. El Gobierno serbio ha intentado retirar estos pecios en el pasado, sin éxito.
En otro río emblemático de Europa, el Rin, han quedado al descubierto también antiguos vestigios, como restos de muelles y estructuras del Imperio Romano a los pies del castillo de Drachenfels y no muy lejos de la roca de Lorelei. El cambio climático permite recuperar un pasado inesperado.
Fuente: La Nueva España













