Mark Renton, un joven escocés de Edimburgo, y sus amigos son adictos a la heroína, lo que significa que viven fuera de la realidad, en un mundo aparte. Dentro del grupo hay un psicópata alcohólico y violento, un joven desesperado, un mujeriego con un conocimiento enciclopédico sobre Sean Connery y un entusiasta de las caminatas y de Iggy Pop. Ese es a grandes rasgos el retrato de una película que hace 30 años (se estrenó en 1996) impactó a toda una generación desencantada. Porque ‘Trainspotting’ (dirigida por Danny Boyle como unaa adaptación de la novela de Irvine Welsh) no era solamente una película sobre las drogas. Era una película sobre una generación que no encontraba demasiadas razones para creer en el futuro.
Ahora, tres décadas después, la película británica (protagonizada por Ewan McGregor, Ewen Bremner, Jonny Lee Miller, Robert Carlyle, Kevin McKidd y Kelly Macdonald) que desde su bajo presupuesto conquistó el mercado internacional, regresa a la sala de cine en Zaragoza con una sesión especial en los Palafox. Será el 31 de agosto, a las 20.00 horas, y ya se pueden comprar las entradas para la misma.
El célebre mónologo del ‘Choose life’
Renton, Sick Boy, Begbie, Spud y Tommy vivían en un mundo aparentemente lleno de posibilidades, pero contemplaban esas posibilidades con una mezcla de ironía, rabia y apatía. El célebre monólogo de ‘Choose life’ resumía precisamente esa contradicción: estudiar, trabajar, comprar una casa, formar una familia, tener un coche, consumir… ¿y después qué? Boyle convertía el catálogo de una vida convencional en una provocación. Y lo hacía con una estética absolutamente revolucionaria.
Pero quizá lo más interesante de ‘Trainspotting’ sea que no hablaba únicamente de los jóvenes que se drogaban. Hablaba de jóvenes que no sabían qué hacer con la vida que les habían prometido.












