Monseñor Gil Tamayo evalúa los daños de los terremotos en el patrimonio de Granada

La Diócesis de Granada ha decretado el cierre preventivo de varios de sus principales monumentos religiosos tras la ráfaga de terremotos registrados en la provincia. El arzobispo de Granada, monseñor José María Gil Tamayo, ha evaluado en la cadena COPE la situación de los templos y ha hecho un llamamiento a la calma ante la sucesión de temblores.

Entre los recintos clausurados hasta ser revisados figuran la catedral de Granada, el Sagrario, la Capilla Real, el monasterio de la Cartuja y la abadía del Sacromonte. El prelado ha subrayado la necesidad de proteger a los fieles por encima de cualquier otra consideración patrimonial: «Tanto el Sacromonte como la Cartuja se han cerrado por precaución, sobre todo pensando en lo que es más importante que los propios monumentos, y es que no sufran las personas daño».

Situación del patrimonio eclesiástico

En relación con la catedral de Granada, Gil Tamayo ha aclarado que no ha sufrido fallos de gravedad. «La catedral no ha quedado… los daños propios de un movimiento, escarillándose alguna pared, pero por precaución se cierra», ha indicado, señalando además que el templo acoge la exposición Kerygma sobre la Semana Santa de Granada y que la torre catedralicia, cuya restauración está prácticamente concluida, se encuentra intacta.

Por contra, la iglesia de los Santos Justo y Pastor, antiguo colegio de los jesuitas, sí ha presentado daños «de consideración» en su cúpula y permanece clausurada. Asimismo, en el barrio del Zaidín, la parroquia del Corpus Christi ha registrado deterioros importantes derivados de su modesta edificación de posguerra, mientras que también se han contabilizado desperfectos en municipios epicentrales como Santa Fe u Ogíjares.

El arzobispo ha informado igualmente de afecciones menores en la basílica de la Virgen de las Angustias, patrona granadina, donde ha acudido en dos ocasiones constatando que «ha resultado dañado, no en estructur». A ello se suma el desprendimiento de una cornisa en la sede de la cofradía de la Aurora, ubicada en San Miguel Bajo, en el Albaicín.

Revisiones técnicas y vivencia del seísmo

Las inspecciones técnicas de los inmuebles han comenzado, pero han tenido que detenerse momentáneamente a la espera de que cese la actividad sísmica. Gil Tamayo ha justificado esta pausa técnica afirmando que «hay que esperar que pare el causante de los daños, que son los terremotos, y luego evaluar», con el objetivo de centrar el análisis prioritario en los daños estructurales antes de abordar los ornamentales.

Hay que esperar que pare el causante de los daños, que son los terremotos, y luego evaluar»

Monseñor Gil Tamayo

Arzobispo de Granada

El prelado ha recordado el momento en el que sintió los primeros temblores tras regresar de la reapertura de la iglesia de la Visitación de Nuestra Señora en Churriana de la Vega. «Sentí ese primer terremoto de 4,8 o 5, y me desperté viendo cómo la lámpara se movía como si fuera el péndulo de un reloj de pared», ha relatado respecto a lo vivido en el palacio arzobispal, un edificio con casi cinco siglos de antigüedad.

Llamamiento a la calma y a la fe

En el ámbito sanitario y social, Gil Tamayo ha celebrado que solo se hayan registrado tres heridos leves, pese a las múltiples atenciones por crisis de ansiedad. Además, ha respaldado las precauciones trasladadas por el catedrático don Enrique de «no ponerse bajo de cornisas» y desplazarse siempre por lugares seguros.

Finalmente, el arzobispo ha invitado a los granadinos a mantener la serenidad y a confiar en la protección de la Virgen de las Angustias y del Cristo de San Agustín. Tras recordar que la pandemia del COVID dejó la lección de que «somos dependientes de Dios y de los demás», ha concluido con un mensaje de esperanza y firmeza: «Ánimo y adelante, que saldremos de esta, seguro».

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