Han pasado dos semanas desde la entrada masiva de migrantes que desbordó Ceuta y la tensión, aunque no ha aumentado, tampoco se ha disipado. La frontera amanece este sábado bajo una vigilancia reforzada. Marruecos desplegó este viernes un dispositivo extraordinario ante los llamamientos difundidos en redes sociales para volver a cruzarla desde Castillejos (Fnideq). Miles de agentes y militares forman parte de un operativo destinado a evitar que se repita un episodio similar, con controles exhaustivos en las carreteras, batidas en los bosques e incluso nuevas barreras marítimas.
No solo Marruecos ha reforzado durante la semana su dispositivo fronterizo. España también lo ha hecho. “No puede volver a producirse una entrada masiva”, proclamó la ministra de Igualdad, Ana Redondo, al tratar de contrarrestar y desincentivar los mensajes que han circulado estos últimos días por redes sociales y que apuntaban a que “la frontera de Ceuta estará abierta el día 15”. La fecha coincide, además, con una jornada festiva en España.
Fuerte dispositivo fronterizo
Desde entonces, la Guardia Civil ha monitorizado estos llamamientos en tiempo real, aunque hasta el momento no se ha determinado quién está detrás de ellos ni cuántas personas podrían responder a la convocatoria. Lo que sí resulta evidente es que Marruecos ha preparado un amplio dispositivo ante la posibilidad de que se repita la crisis migratoria.
Desde la tarde del jueves, la Seguridad Nacional, la Gendarmería Real y las Fuerzas Auxiliares han instalado controles en Tetuán, Rincón y Fnideq para impedir eventuales desplazamientos hacia la ciudad autónoma. También en la carretera que une Tánger con Fnideq se han multiplicado los controles y las revisiones de vehículos por parte de efectivos antidisturbios.
En Castillejos, decenas de autobuses vacíos —habitualmente destinados al traslado de migrantes hacia ciudades del centro y del sur de Marruecos— permanecen estacionados en una gasolinera reconvertida en aparcamiento.
El despliegue se extiende igualmente al litoral. La playa urbana más próxima a Ceuta sigue parcialmente cerrada y protegida por vallas metálicas. Vehículos de las Fuerzas Auxiliares flanquean el enclave, mientras dos grandes embarcaciones de la Marina Real marroquí vigilan las aguas.
Además, se ha reforzado la valla terrestre en el frente marítimo mediante una barrera de pilares de acero coronada con alambre de espino y redes metálicas, diseñada para impedir que los migrantes puedan rodear el espigón a nado.
Aparente calma
La imagen resulta más tranquila en el lado español. La playa de El Tarajal mostraba estos días escenas cotidianas pese a todo lo ocurrido en las últimas semanas. Se trata de un enclave del que se han recuperado hasta 82 cadáveres y que ahora volvía a ofrecer una estampa mucho más habitual.
Al otro lado de la carretera, sin embargo, grupos de migrantes conocedores de la convocatoria difundida en redes sociales seguían con atención el despliegue desplegado en la zona.
La Armada española ha reforzado además su presencia en el mar con las fragatas Santa María y Navarra. Las escenas observadas estos días, no obstante, distaban de las vividas hace dos semanas, cuando una hilera de militares y guardias civiles protegía las orillas.
En el Ministerio del Interior, pese a esa aparente calma, la atención continúa centrada en Ceuta sin perder de vista a Melilla, donde se tenía constancia de aproximaciones de grupos de subsaharianos a la frontera.
Marruecos también ha reforzado su dispositivo en torno a esta segunda ciudad autónoma. España ha hecho lo propio con el envío de un grupo de 55 agentes antidisturbios, junto a otro destacamento de la Guardia Civil y una Unidad de Intervención Policial (UIP).












