- Presencia masiva
- El agua, un grado más caliente
- Quince traslados a centros sanitarios
- Qué hacer si entramos en contacto con una
Cruz Roja ha atendido hasta el 31 de julio a casi 900 personas por contacto con estos organismos, frente a las aproximadamente diez asistencias que contabilizaba en el mismo momento de la temporada pasada.
Una presencia que se está registrando prácticamente en todo el litoral cántabro y que ha obligado a trasladar a 15 personas a centros sanitarios.
Así lo explica a Confidencial Digital David Peinado, responsable de la Unidad de Emergencias de Cruz Roja Cantabria, quien precisa que todavía es pronto para determinar si 2026 terminará con más casos que el año anterior. Habrá que esperar al cierre de la temporada para realizar una comparación completa.
“Sí que hemos notado un aumento, sobre todo en el periodo de tiempo que llevamos”, asegura. En 2025, el incremento de las atenciones por carabela portuguesa comenzó principalmente en agosto. Este año, sin embargo, ya a principios de julio se estaba detectando una presencia importante.
Presencia masiva
No existe, además, una única zona especialmente afectada. Cruz Roja presta el servicio de socorrismo en 14 municipios de Cantabria y los casos se están distribuyendo de forma bastante homogénea.
“Hay días que igual repunta más en uno que en otro, en la zona centro, oriental u occidental, pero el reparto está prácticamente igualado”, explica Peinado.
La presencia de estos organismos en el Cantábrico tampoco es completamente nueva.
Ha habido temporadas con ejemplares durante dos o tres años consecutivos seguidas de periodos de cinco o seis años prácticamente sin apariciones. Sin embargo, Cruz Roja está observando un cambio durante los últimos años.
“En los últimos tres años hemos tenido presencia, sobre todo de carabela portuguesa, de una manera bastante masiva”, señala el responsable de Emergencias.
El agua, un grado más caliente
Entre las posibles explicaciones aparece el aumento de la temperatura del mar, aunque Peinado advierte de que no puede atribuirse la llegada de las carabelas a una única causa.
Las corrientes marinas, la dirección y fuerza del viento y la propia temperatura del agua intervienen conjuntamente en su desplazamiento. Este verano, además, Cruz Roja ha detectado una circunstancia especialmente llamativa: durante julio el agua estaba aproximadamente un grado por encima de lo habitual.
Quince traslados a centros sanitarios
La carabela portuguesa no es realmente una medusa, aunque habitualmente se la incluya dentro de esta categoría. Su toxina es neurotóxica y puede provocar complicaciones, especialmente entre determinados colectivos.
De las casi 900 personas atendidas hasta finales de julio, 15 tuvieron que ser trasladadas a centros sanitarios, aunque todos los casos fueron derivados por precaución. Cruz Roja no ha registrado hasta ese momento ninguna urgencia vitalrelacionada con estos contactos.
Los niños, personas mayores, embarazadas y quienes padecen patologías previas, especialmente cardíacas, se encuentran entre los colectivos en los que se presta especial atención. La extensión de la zona afectada también puede influir en la gravedad.
Síntomas como vómitos, mareos, sudoración o pérdida de consciencia son señales ante las que los socorristas derivan al afectado a un centro sanitario.
Cruz Roja recomienda, en primer lugar, no tocar ni frotar con las manos la zona afectada, ya que pueden quedar restos de tentáculos adheridos a la piel y extenderse a otras partes del cuerpo.
La zona debe limpiarse con agua de mar o suero fisiológico y nunca con agua dulce. Los restos de tentáculos deben retirarse con pinzas y utilizando guantes. Después se recomienda aplicar frío local para reducir la hinchazón y aliviar el dolor.
Peinado prefiere, de hecho, hablar de “contacto” y no de “picadura”, puesto que estos organismos no pican como una avispa o un mosquito, sino que son sus tentáculos los que producen la reacción al entrar en contacto con la piel.
También recomienda prestar atención a las banderas de medusas colocadas en las playas y consultar a los socorristas antes de entrar al agua cuando estén izadas.
La carabela portuguesa resulta relativamente fácil de reconocer por su característico flotador azulado visible sobre la superficie. Sin embargo, Peinado advierte de que sus tentáculos pueden extenderse varios metros bajo el agua.
Por ello, aunque el ejemplar parezca encontrarse a cierta distancia, recomienda alejarse inmediatamente y no tocarlo tampoco si aparece varado en la arena.













