Ver arder el monte es para mí como si a un zaragozano se le quemara El Pilar

Adrián es un hombre emocionado por el incendio de La Peña de Riglos. Apenas puede contener las lágrimas cerca de su taller cuando ve cómo el humo rodea su pueblo, aunque él vive habitualmente en Arbués. “Mira este coche, como ha estado aquí quieto, está lleno de ceniza”, señala en una pick-up que, como cada rincón del municipio, tiene una capa blanca y gris desde que el fuego se iniciase el pasado lunes.

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