El mundo del culturismo es uno muy sufrido. Aquellos que se dedican en cuerpo y alma a esta disciplina deben asumir sacrificios enormes, en muchas ocasiones bajo condiciones que están lejos de ser ideales. Así lo reconocen Kim Angel y Mauro Fialho.
En el culturismo nadie regala nada
En una charla con SuperSerie, ambos culturistas han decidido sumergirse en lo complejo que ha sido todo el proceso de convertirse en referencias del culturismo. De hecho, Fialho abre con un «La gente abre tres puertas, ve que no y dice bueno, busco otro camino porque este no es.»
La metáfora no es casualidad, expresa bastante bien lo que, para ellos, hace falta para triunfar en el culturismo: resistir. Porque si algo tienen muy claro ambos culturistas, es que todo lo que han conseguido en su trayectoria se lo han ganado a base de puro esfuerzo.
Kim Angel, asimismo, destaca la necesidad de la constancia en el mundo del culturismo: «cada día va sumando, y sumando, y sumando«. Y es que al final es imposible conseguir los resultados buscados de forma drástica.
«Todo lo que hemos conseguido, nadie nos lo ha regalado«, asegura Fialho. Y Angel, por su parte, relata cómo estuvo a punto de tirar la toalla durante una competición en Praga; «estoy j*dido», recuerda que era lo único que pensaba en aquel entonces.
El culturismo encabeza el ránking de dopaje / sport
La realidad es que el culturismo no es solo lo que se ve en los gimnasios, la dieta es también una parte esencial. Fialho explica cómo algunas de sus preparaciones han llegado a consistir prácticamente en comer panga durante toda la preparación.
Más allá del alimento concreto, una dieta tan repetitiva refleja hasta qué punto podían llegar algunas de aquellas preparaciones. El propio Fialho mira ahora hacia atrás y reconoce lo extremo de aquel comportamiento: «era un p*to animal«.

Kim Angel, culturista / Prague Pro Official
Es una filosofía que resume perfectamente la forma en la que entienden el culturismo de competición: cuanto más ambicioso es el objetivo, mayor es el nivel de compromiso que exige. Eso no significa, naturalmente, que cualquier práctica extrema sea aconsejable, especialmente cuando entra en juego la alimentación y la salud.
Y en lo que desde luego coinciden ambos culturistas es en que si su camino en este mundo acabara en el día de hoy, podrían estar satisfechos con todo lo que han logrado: «Tres Olympias seguidos… para mí eso es como, ¿en qué momento?«.
Fialho cierra con la reflexión de lo que ha marcado su camino de éxito: saber perder y analizar lo ocurrido. Porque triunfar en el culturismo no consiste únicamente en levantar más peso. Saber perder, analizar los errores y mantener años de preparación constante es, según Fialho, lo que termina marcando la diferencia.












