Como era de esperar, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, no se presentó este miércoles en la comisión que controla a su cartera en el Senado, que le había convocado para dar explicaciones sobre la crisis de Ceuta, como a sus colegas en el Gobierno Margarita Robles y José Manuel Albares, titulares de Defensa y de Asuntos Exteriores, respectivamente. Ante esa situación, el presidente de la comisión, Fernando Martínez Maillo, del Partido Popular (PP), decidió celebrar la sesión, aun sin el compareciente principal, no sin antes arremeter contra su ausencia y anunciar incluso acciones legales.
El dirigente del primer partido de la oposición (que en la Cámara Alta goza de mayoría absoluta), habló de un «acto de desobediencia deliberado y consciente» por parte de Marlaska. A continuación intervinieron, en una situación algo sui géneris, dada la silla vacía del compareciente, los portavoces de PP, Vox y Junts, Cristina Díaz Moreno (senadora por Ceuta), Ángel Gordillo y Eduard Pujol. Los dos primeros arremetieron contra la ausencia de Marlaska, en línea con el presidente de la comisión, y también lo hizo el tercero, si bien matizó que su crítica no supone que Junts se alinee con los partidos de la derecha española. «Nosotros estamos aquí para defender los intereses de Catalunya», afirmó, denunciando que la izquierda se agarraría a esa foto para arremeter contra su partido, incluso en «tertulias televisivas», precisó.
Pujol arremetió contra la política migratoria «del PSOE y Sumar», que calificó de desastrosa, y aseguró que si el Estado hubiera dedicado el mismo ahínco a impedir la avalancha migratoria sobre Ceuta que a combatir en su día el procés independentista, la crisis no se hubiera producido. «Igual que plantamos cara al populismo también plantamos cara a los papanatas del buenismo», sintetizó su posición, antes de anunciar que volverán a impulsar su reforma para que la Generalitat gestione en exclusiva las competencias migratorias.
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