La juventud LGBTIQ+ se siente menos apegada a la pareja como obligación social. Apenas el 5% del colectivo asegura que estar emparejado es muy importante, frente al 21% de la juventud cishetero. Además, son más favorables a la autonomía y la igualdad y menos permeables a los mitos del amor romántico. Pero no se libran de la violencia: entre quienes tienen pareja, casi tres de cada diez declaran haber experimentado entre cuatro y nueve formas distintas de control o agresiones.
Estas son las principales conclusiones de un informe del Centro Reina Sofía que este miércoles ha publicado Fad Juventud con motivo del día internacional de la juventud. Los autores del estudio analizan cómo influyen la orientación sexual y la identidad de género en la forma en que las personas jóvenes viven sus relaciones afectivas. Para ello, realizaron una encuesta a 1.528 personas de 15 a 29 años y residentes en España, de las cuales 176 fueron clasificadas como LGBTIQ+.
«Hablar de juventud en singular puede hacernos perder de vista que las desigualdades atraviesan de forma distinta a cada persona joven y condicionan aspectos tan cotidianos como la forma de relacionarse, de construir una pareja o de afrontar la violencia»
“Hablar de juventud en singular puede hacernos perder de vista que las desigualdades atraviesan de forma distinta a cada persona joven y condicionan aspectos tan cotidianos como la forma de relacionarse, de construir una pareja o de afrontar la violencia. Solo si entendemos esa diversidad podremos diseñar políticas públicas y estrategias de prevención que respondan realmente a las necesidades de toda la juventud”, advierte la directora general de Fad, Beatriz Martín Padura.
Solo el 35% de jóvenes LGBTIQ+ consideran bastante o muy importante tener pareja, frente a más de la mitad de los cisheterosexuales. Las personas bisexuales aparecen como el grupo con una visión globalmente menos tradicional de la pareja.
El estudio constata que los jóvenes LGBTIQ+ no se libran de la presión por el atractivo físico, que afecta al 40% frente al 32% del resto. Aunque esar emparejado es prácticamente igual de frecuente en ambos colectivos, se sienten menos condicionados por la expectativa de tener una pareja estable: 20% frente 24%. Solo el 35% de jóvenes LGBTIQ+ consideran bastante o muy importante tener pareja, frente a más de la mitad de los jóvenes cisheterosexuales. Los que lo consideran muy importante son apenas el 5% frente al 21% del resto. Las personas homosexuales, eso sí, muestran más presión por tomar la iniciativa al ligar: 16%, frente al 14% de heterosexuales y el 7% de bisexuales.
El amor romántico y los celos
Casi nueve de cada diez jóvenes LGBTIQ+ consideran que la comunicación abierta y sincera es la base de una relación saludable y el 81% defiende la igualdad de derechos y responsabilidades. Se trata de un colectivo que cree menos en el dañino mito del amor romántico: solo el 14% cree que el mantra de que el amor lo perdona todo frente al 22,7% del resto. El 11% considera que los celos son una prueba de amor frente al 24% de los jóvenes no LGBTIQ. Sin embargo, hay diferencias dentro del propio colectivo: las mujeres LGBTIQ+ muestran las actitudes más igualitarias y menos tradicionales. De hecho, apenas el 6% considera los celos una prueba de amor. Entre los hombres LGBTIQ+, en cambio, casi cuatro de cada diez cree que debería saber dónde está su pareja en todo momento y el 27% piensa que el amor verdadero lo perdona todo. Por orientación, las personas bisexuales aparecen como el grupo con una visión globalmente menos tradicional de la pareja.
Monogamia
El porcentaje de jóvenes que prefieren una pareja monógama es casi idéntico (alrededor de un 70%) en ambos colectivos, aunque los bisexuales presenta algo más de diversidad: 68% prefiere la monogamia, pero el 8% por relaciones no monógamas (porcentaje que se reduce al 4% en el caso de los heterosexuales). Entre hombres LGBTIQ+, el 15% prefiere relaciones puntuales sin compromiso, un porcentaje que no llega al 2% entre las mujeres LGBTIQ+.
Casi un tercio ha sufrido enfados de la pareja por no responder inmediatamente mensajes o llamadas
El estudio incluye datos preocupantes sobre la violencia entre la juventud LGTBIQ+. La principal diferencia con respecto a la juventud cisheterosexual no está tanto en la proporción de quienes afirman no haber sufrido nunca violencia en la pareja -prácticamente idéntica en ambos grupos, en torno al 30%-, sino en la intensidad con la que esta se manifiesta cuando aparece. Casi un tercio ha sufrido enfados de la pareja por no responder inmediatamente mensajes o llamadas. Otras formas de violencia son los insultos o humillaciones (23%), intentos de impedir que vea a sus amistades (22%) o haber sido forzado a mantener una relación sexual no deseada (19%).
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