El problema para las rodillas no está en salir a correr, sino en someterlas a una carga que supera su capacidad de adaptación

La comunidad ‘runner’ no ha dejado de crecer en los últimos años y con ella, también lo ha hecho uno de los mitos más repetidos: que correr desgasta las rodillas. A pesar de que es una creencia muy extendida, incluso entre los profesionales de la salud, la evidencia científica y los estudios al respecto apuntan a que, en realidad, el problema no reside en qué hacemos, sino en cómo.

Así lo asegura el traumatólogo deportivo Juanjo López: «Correr no es el enemigo de tus rodillas, sino que la clave está en encontrar la dosis adecuada«. Además, los estudios han demostrado que «las personas que salen a correr como ‘hobby’ presentan una menor prevalencia de artrosis que las personas sedentarias».

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«El problema no está en correr», asegura López, «sino que lo que realmente importa es la cantidad de carga que soportan tus rodillas y cómo se adapta tu cuerpo a ella«. Por eso, cuando aparecen molestias en las articulaciones, «la clave no está en dejar de correr, sino en entrenar con inteligencia, progresar poco a poco, fortalecer la musculatura y respetar la recuperación».

Para el doctor Daniel Lieberman, «existe una relación entre las lesiones en corredores y los problemas de rodilla», ya que son las más comunes en estas personas. «Pero la mayoría de las lesiones de rodilla que se producen al correr se pueden tratar e incluso se pueden prevenir aprendiendo a correr correctamente y adaptando el cuerpo, especialmente fortaleciendo los músculos de las caderas y las piernas», sentencia.

Una deportista con dolor de rodilla
Una deportista con dolor de rodillaPexels

El experto y profesor en la Universidad de Harvard también explica que «otro problema que preocupa erróneamente a la gente es la osteoartritis, que lamentablemente no tiene cura y es un problema grave». Sin embargo, la idea de que correr puede causarla en las rodillas simplemente «no está respaldada por la evidencia».

«Existen numerosos estudios científicos convincentes que demuestran que los corredores no tienen mayor riesgo de padecer esta enfermedad«, afirma Lieberman, que añade que, «en todo caso, correr ofrece cierta protección». Un punto de vista que el experto comparte con el doctor en educación física Jean-François Escoulier, que señala que «correr puede ayudar a mantener las articulaciones sanas e incluso mejorar su estado si se practica correctamente».

«Así como los músculos se adaptan fortaleciéndose, las articulaciones también pueden adaptarse a la carrera«, explica Escoulier, «por eso, los corredores pueden empezar corriendo solo cinco minutos y luego completar una media maratón o una maratón completa en pocos meses o años».



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