España está viviendo una de las campañas de incendios más duras de los últimos años, con una superficie quemada que ya es cinco veces mayor a la del año pasado. Frente a los métodos de extinción tradicionales, existe un ejército discreto y eficaz que trabaja en la prevención: la fauna salvaje y doméstica. El divulgador científico Jorge Alcalde ha analizado en el programa ‘La Tarde‘ de COPE cómo estos animales son una herramienta clave en la gestión forestal.
Dos modelos para un mismo fin
Según ha explicado Jorge Alcalde, existen dos modalidades principales para aprovechar los beneficios de la fauna. Por un lado, el ‘rewilding‘, que consiste en respetar a la fauna silvestre en libertad como jabalíes, caballos salvajes, corzos y ciervos para que consuman biomasa y mantengan el equilibrio del sotobosque.
Por otro lado, se encuentra la ganadería extensiva, una técnica «científicamente utilísima» que emplea cabras, vacas o burros para el mismo fin. Alcalde ha subrayado que ambos métodos no deberían ser incompatibles, a pesar de que «algunos, en un concepto ecologista un poco equivocado, pretenden que la una sea excluyente de la otra».
La eficacia de estos métodos está demostrada con datos. Hay investigaciones científicas que confirman que «se puede reducir hasta en un 82% la cantidad de combustible peligroso si se utiliza bien este aprovechamiento de los animales».
Además, estudios realizados en Andalucía desde 2008 han medido reducciones de hasta un 76% de la biomasa forrajera y del «combustible muerto», la hojarasca seca que se acumula y que sirve de alimento para el ganado.
Los ‘burros bombero’ de Collserola
Un ejemplo práctico de esta estrategia es la iniciativa de los ‘burros bombero‘ en el Parque Natural de la Collserola (Barcelona), liderada por el ganadero Paul Domenech. Su proyecto, que nació hace tres años, agrupa a 50 vecinos en la asociación Pasturant Collserola para cuidar el entorno a través del pastoreo.
El burro catalán es una especie de especial protección
Domenech ha explicado que eligieron burros porque «nos es un poco más fácil los cercados y el manejo de los animales» en una zona tan concurrida por ciclistas y paseantes. Actualmente tienen nueve burros, pero su objetivo es llegar a 40, una meta que se está viendo frenada.
El muro de la burocracia
El principal obstáculo, según ha denunciado Domenech, son las trabas administrativas. «Parece una tontería, pero ir directamente solo a hacer ganadería extensiva también cuesta», ha afirmado el ganadero, que lamenta la cantidad de permisos necesarios para ampliar su rebaño de ‘burros bombero’.
Parece una tontería, pero ir directamente solo a hacer ganadería extensiva también cuesta»
Ganadero
El divulgador científico Jorge Alcalde ha suscrito sus palabras, añadiendo una dura reflexión. «Habría que añadir un combustible más o un comburente, que es la burocracia, la que impide realmente que ese combustible se pueda muchas veces gestionar», ha sentenciado, criticando que las administraciones ignoren los «demoledores» datos científicos que avalan estas prácticas.
Habría que añadir un combustible más o un comburente, que es la burocracia»
Divulgador científico
Mientras tanto, los burros de Paul Domenech demuestran su valía sobre el terreno. Su labor es especialmente útil «cerca de las casas, en las franjas de mantenimiento de prevención de incendios«, donde crean islas de baja vegetación alrededor de los caminos que actúan como cortafuegos naturales.














